por Redacción Del Pueblo
En diálogo con La Mañana del Pueblo, Uriona contó que los trabajadores comenzaron a organizar distintas iniciativas para generar recursos mientras esperan la reactivación laboral. En ese marco, se pusieron a la venta bonos para el sorteo de un automóvil previsto para el 16 de octubre, con motivo del Día de la Madre.
“Hasta el día de la fecha seguimos sin ingresos”, señaló el delegado, quien explicó que la venta de los bonos representa una alternativa para que los trabajadores puedan obtener recursos y afrontar los gastos familiares mientras continúa la espera.
Respecto de las negociaciones para el retorno a la actividad, Uriona indicó que existen expectativas, aunque remarcó que los tiempos dependen de la empresa y de la disponibilidad de los materiales necesarios para comenzar a producir.
“Sin materiales no vamos a trabajar, no vamos a ingresar a hacer nada”, sostuvo.
El delegado planteó que los trabajadores tienen una fuerte expectativa de poder regresar a sus puestos, aunque reconoció que deberán aguardar las decisiones patronales y el avance de las gestiones para determinar cuándo se podrá retomar efectivamente la producción.
Uno de los principales puntos de preocupación para los trabajadores está relacionado con los cambios impulsados a nivel nacional en materia de procesos productivos.
Según explicó Uriona, las nuevas condiciones podrían tener un fuerte impacto sobre el empleo industrial fueguino, ya que determinados componentes que actualmente se producen dentro de las plantas pasarían a ingresar terminados desde el exterior.
El delegado sostuvo que esta modificación afectaría particularmente a Aires del Sur a partir de marzo del próximo año y advirtió que podría producirse una importante reducción de la cantidad de trabajadores necesarios para fabricar los equipos.
“Sobre 100 personas, 60 pierden su puesto de trabajo”, afirmó Uriona al describir el escenario que, según su análisis, podría generarse con el nuevo esquema productivo.
En particular, señaló que desaparecerían sectores vinculados con la fabricación de cañerías y placas. Al llegar esos componentes ya terminados, se reduciría la necesidad de trabajadores destinados a tareas como soldadura, corte de caños, operación de maquinaria y preparación de placas.
Uriona también se refirió a la posibilidad de que la fábrica sea vendida y sostuvo que uno de los objetivos de los trabajadores es que una eventual operación contemple la continuidad de toda la plantilla.
Sin embargo, manifestó su preocupación porque, aun si la planta continúa fabricando equipos de aire acondicionado, los nuevos procesos productivos podrían hacer que una parte importante de los trabajadores quede sin funciones.
El delegado planteó que una alternativa podría ser incrementar sustancialmente los niveles de producción o incorporar nuevos productos que permitan sostener la totalidad de los puestos laborales.
“Con 100 personas podías hacer determinada cantidad de productos; con la transformación del proceso van a entrar solamente 50”, explicó, al describir el riesgo que observan los trabajadores.
Mientras aguardan definiciones sobre su futuro laboral, los trabajadores de Aires del Sur pusieron en marcha una campaña para recaudar fondos mediante la venta de 2.000 números para el sorteo de un automóvil.
Los bonos fueron distribuidos entre los trabajadores y distintas organizaciones sindicales y sociales que colaborarán con la iniciativa.
También se habilitará un punto de venta en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica, en el sector ubicado frente a OCA, y se informarán días y horarios de venta a través de las redes sociales de los trabajadores.
La información será difundida mediante las cuentas de ADS Río Grande, tanto en Facebook como en Instagram.
La iniciativa busca convertirse en una herramienta de acompañamiento económico para las familias de los trabajadores mientras continúan las gestiones para recuperar la actividad.
Uriona resumió la situación de los trabajadores señalando que existe una fuerte ansiedad por recuperar la actividad laboral, pero que las definiciones todavía dependen de la patronal y de la disponibilidad de los insumos.
“Tenemos una ansiedad terrible de poder volver a trabajar”, expresó.
Al mismo tiempo, remarcó que la discusión excede a los trabajadores directamente involucrados, ya que una eventual pérdida de puestos en la industria tendría impacto sobre el conjunto de la economía local.
En ese sentido, sostuvo que la reducción del empleo industrial repercute también sobre los comercios, los servicios y las familias de Río Grande, por lo que consideró necesario sostener el acompañamiento a los trabajadores en defensa de sus fuentes laborales.