09/09/2026 - Edición Nº573

Provinciales

TIERRA DEL FUEGO

Bárbara Borgioli: “La prevención del suicidio tiene que dejar de ser un tema tabú”

11:44 | En dialogo con Fm del Pueblo, la licenciada en Psicología Bárbara Borgioli analizó el escenario actual de la salud mental y llamó a profundizar el abordaje comunitario de la prevención del suicidio, en un contexto atravesado por dificultades económicas, pérdida de proyectos de vida, aislamiento, hiperconectividad y una creciente demanda sobre los servicios de salud.


por Redacción Del Pueblo


En diálogo con FM Del Pueblo, Borgioli sostuvo que la aparición de datos cada vez más contundentes sobre la problemática del suicidio debe servir para instalar una conversación social que durante mucho tiempo estuvo condicionada por el silencio y el estigma.

“Bienvenido que se hable de esto”, expresó la profesional, quien consideró que la prevención del suicidio “tiene que dejar de ser un tema tabú” y que es necesario poder hablar de manera responsable sobre la problemática, tanto en los medios de comunicación como en las redes sociales.

Para la licenciada, la salud mental no puede reducirse únicamente al acceso a una consulta psicológica o psiquiátrica. “La salud mental es poder tener un proyecto, tener redes afectivas, tener un laburo, tener cuestiones que nos motiven y motoricen nuestra vida en la comunidad”, explicó.

En ese sentido, remarcó que las condiciones sociales y económicas también forman parte de las discusiones vinculadas al bienestar psicológico. Tener trabajo, vínculos afectivos, objetivos y espacios de participación son factores que pueden contribuir a construir una vida sostenible y con sentido.

Borgioli también cuestionó que la responsabilidad frente a una situación de suicidio recaiga exclusivamente sobre el entorno más cercano. Según explicó, responsabilizar al amigo que no atendió una llamada o a la familia que no identificó determinadas señales puede profundizar la culpa y volver a colocar el problema en el ámbito de lo privado.

“La realidad es que esto lo tenemos que trabajar colectivamente”, afirmó, y sostuvo que la comunidad debe estar preparada para acompañar, escuchar y, cuando sea necesario, derivar a las personas hacia los espacios de atención correspondientes.

Otro de los ejes de la entrevista estuvo relacionado con los jóvenes y los mandatos sociales que atraviesan particularmente a los varones. Borgioli señaló que más del 80% de los suicidios corresponden a hombres y consideró necesario analizar cómo determinados modelos tradicionales de masculinidad pueden dificultar la expresión de las emociones y la búsqueda de ayuda.

La profesional planteó que todavía persiste el mandato de que los hombres deben ser proveedores, sostener económicamente a sus familias y mostrarse fuertes frente a las dificultades. En un contexto económico complejo, esos mandatos pueden convertirse en una carga adicional para quienes sienten que no logran cumplir con las expectativas impuestas socialmente.

También llamó a revisar la forma en que la sociedad entiende y gestiona emociones como la frustración, la angustia y la ansiedad. “Nadie escapa al padecimiento”, sostuvo, al remarcar que atravesar momentos de sufrimiento emocional forma parte de la experiencia humana y que poder hablar de esas situaciones constituye una herramienta fundamental.

La hiperconectividad y el impacto de las nuevas tecnologías también fueron parte de la conversación. Borgioli reconoció que la tecnología amplió el acceso a la información y generó nuevas posibilidades de comunicación, pero advirtió que también puede esconder situaciones de aislamiento.

Frente a este escenario, recomendó buscar un equilibrio y cuestionó la idea de que las personas deben mantenerse permanentemente productivas. Destacó la importancia del tiempo de ocio y de los momentos de desconexión para procesar las experiencias cotidianas.

En el caso de niños, niñas y adolescentes, consideró fundamental el acompañamiento de las familias y de la comunidad para conocer qué ocurre detrás de las horas que pasan frente a una pantalla y cómo se encuentra emocionalmente cada joven.

La licenciada también se refirió a las dificultades que atraviesa el sistema de salud mental y a la necesidad de contar con mayores recursos. En este sentido, recordó que la Ley Nacional de Salud Mental N.º 26.657 establece que la internación debe ser un recurso excepcional y que deben existir dispositivos intermedios y comunitarios que permitan garantizar tratamientos adecuados.

“Cerrar un lugar pero no abrir otras opciones, obviamente que va a generar una explosión de la demanda”, advirtió, señalando que la falta de dispositivos alternativos puede provocar una sobrecarga tanto en los efectores de salud como en los propios usuarios y sus familias.

Borgioli también habló sobre el estigma que todavía existe alrededor de la atención psicológica y psiquiátrica. Como ejemplo, relató que en algunas ocasiones las personas pueden sentir reparos al momento de recibir una licencia laboral por motivos vinculados a la salud mental.

“Si te hubieras quebrado la pierna y el certificado fuera de un traumatólogo no te generaría esta sensación”, planteó, buscando graficar que la salud mental debería ser considerada con la misma legitimidad que cualquier otra problemática de salud.

En relación con la prevención del suicidio, la profesional remarcó además la importancia de preguntar y escuchar cuando existen indicios de sufrimiento o pensamientos relacionados con hacerse daño. Explicó que existe un mito según el cual hablar del suicidio podría inducir a una persona a realizarlo, cuando, por el contrario, una escucha adecuada puede permitir detectar una situación de riesgo y activar estrategias de prevención.

Finalmente, Borgioli destacó que la carrera de Psicología continúa teniendo una fuerte demanda y recordó que este año Tierra del Fuego tendrá su primera promoción de graduados formados en la provincia. Según indicó, actualmente hay alrededor de 120 personas inscriptas en la carrera.

La entrevista dejó como principal mensaje la necesidad de dejar de considerar la salud mental como un problema exclusivamente individual y comenzar a entenderla como una construcción colectiva, en la que tienen responsabilidad las familias, las instituciones, los profesionales, el Estado, los medios de comunicación y la comunidad en general.