por Redacción Del Pueblo
El secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande, Daniel Rivarola, se refirió al proceso de reorganización de la Confederación General del Trabajo (CGT) en Tierra del Fuego y confirmó que existe un compromiso de la conducción nacional para avanzar con la normalización de la central obrera durante la primera semana de octubre.
En diálogo con FM del Pueblo, Rivarola explicó que distintos sindicatos de la provincia comenzaron a mantener reuniones para analizar la situación y solicitar a la CGT nacional que acelere los tiempos de reorganización, teniendo en cuenta el complejo escenario laboral que atraviesa Tierra del Fuego.
El dirigente señaló que la conducción anterior había llegado al vencimiento de su mandato en junio y que posteriormente se estableció una prórroga. Ante esa situación, los sindicatos decidieron respetar los mecanismos institucionales y esperar la apertura de una instancia de reorganización.
“Nos faltaba esta comunicación interna”, sostuvo Rivarola, quien explicó que a partir de las últimas movilizaciones y de la situación que atraviesan distintos sectores comenzaron a generarse nuevas conversaciones entre las organizaciones sindicales.
Según relató, representantes de Camioneros mantuvieron reuniones con integrantes de la conducción nacional de la CGT y se planteó específicamente la necesidad de avanzar con Tierra del Fuego. En ese marco, aseguró que existe un compromiso para que durante la primera semana de octubre dirigentes de la central obrera nacional lleguen a Río Grande.
Rivarola consideró que la provincia necesita una CGT con mayor presencia frente a los problemas que afectan al empleo y a la actividad económica.
“Necesitamos una CGT presente”, afirmó, aunque aclaró que el rol de la central obrera no debería limitarse únicamente a acompañar movilizaciones o conflictos puntuales.
Para el dirigente mercantil, la CGT debe tener una participación política gremial activa y sentarse a discutir con los distintos niveles del Estado para reclamar medidas que permitan evitar nuevos despidos y defender los puestos de trabajo.
“Si no nos juntamos, nos llevan puestos”, fue una de las expresiones utilizadas por Rivarola para describir el objetivo de la reorganización sindical.
En ese sentido, remarcó que la situación industrial, la falta de empleo y los problemas que atraviesan distintos sectores productivos y de servicios requieren una respuesta coordinada del movimiento obrero.
De cara a la futura conducción de la CGT fueguina, Rivarola señaló que ya comenzaron las conversaciones entre los distintos sindicatos para buscar consensos sobre quiénes podrían asumir la conducción.
Afirmó que existe una intención de conformar una CGT diferente, con dirigentes jóvenes y una mayor participación de mujeres provenientes de distintas organizaciones sindicales.
“No podemos poner el carro delante del trabajo”, sostuvo al ser consultado sobre qué gremios podrían encabezar la nueva conducción. En ese sentido, consideró que el peso de una organización sindical no debería ser el único criterio para definir quién conduce.
Rivarola planteó que la nueva etapa debería estar basada fundamentalmente en el consenso y en el compromiso de trabajar por el conjunto del movimiento obrero.
Otro de los puntos abordados durante la entrevista fue su reciente planteo sobre la relación entre el movimiento obrero y la dirigencia política.
Rivarola aclaró que su expresión sobre que la CGT “no será propiedad de ningún intendente ni gobernador” no fue una advertencia dirigida específicamente contra un sector político, sino una reflexión sobre experiencias anteriores.
El dirigente cuestionó que algunos sectores políticos se acerquen a los sindicatos durante los procesos electorales para obtener respaldo, fotografías, espacios o contactos, pero que luego no exista una verdadera representación de los trabajadores en los ámbitos donde se toman decisiones.
“Es hora de que el movimiento obrero se haga respetar como tal”, sostuvo.
En esa línea, planteó que los sindicatos deben mantener diálogo con intendentes, gobernadores, diputados y senadores, pero sin convertirse en una herramienta electoral de ningún dirigente político.
Rivarola también vinculó la reorganización sindical con la necesidad de recuperar representación del sector trabajador en los espacios legislativos.
Advirtió que actualmente existen reformas y proyectos que afectan derechos laborales y sostuvo que el movimiento obrero necesita contar con dirigentes capaces de defender esas posiciones en los ámbitos donde se discuten y sancionan las leyes.
Para el dirigente mercantil, la CGT debe recuperar protagonismo y capacidad de negociación frente al poder político.
“No solamente tocar el bombo en algún conflicto individual”, explicó, al remarcar que cada sindicato debe atender sus propios conflictos, mientras que la central obrera debe ocuparse de las cuestiones generales que afectan al conjunto de los trabajadores.
Durante la entrevista, Rivarola también reconoció que existe temor entre los trabajadores a participar de movilizaciones y protestas debido a la situación económica y laboral.
Puso como ejemplo las manifestaciones realizadas frente a supermercados y señaló que muchos trabajadores pueden compartir los reclamos sindicales, pero prefieren no exponerse por miedo a perder su fuente laboral.
Para el secretario general del Centro de Empleados de Comercio, esa situación demuestra la necesidad de que la CGT intervenga sobre los problemas estructurales del empleo.
“La mirada es esta”, sostuvo, al explicar que la central obrera debe trabajar sobre el problema “macro” de la situación laboral, mientras que cada organización sindical continúa resolviendo los conflictos particulares de sus trabajadores.
Rivarola también defendió el derecho de los sindicatos a manifestarse y cuestionó las críticas que reciben las organizaciones cuando realizan protestas que afectan la actividad comercial.
En referencia a los conflictos protagonizados por trabajadores de distintos sectores, sostuvo que muchas veces las movilizaciones generan molestias, pero remarcó que la protesta constituye una de las principales herramientas con las que cuentan los trabajadores para reclamar por sus derechos.
También respaldó los reclamos del sector docente y de otros gremios que atraviesan conflictos salariales.
“Sin protesta no tenemos los logros”, afirmó.
Finalmente, Rivarola consideró que la llegada de la conducción nacional durante la primera semana de octubre puede marcar el inicio de una nueva etapa para el movimiento obrero fueguino, con el desafío de construir una conducción consensuada y con mayor presencia frente a la crisis laboral que atraviesa la provincia.