por Redacción Del Pueblo
El Gobierno de Tierra del Fuego publicó el Inventario Provincial de Gases de Efecto Invernadero, una herramienta que permite identificar las principales fuentes de emisiones en el territorio y establecer una línea de base para pensar políticas públicas destinadas a reducirlas.
En diálogo con FM del Pueblo, el director provincial de Cambio Climático y Vigilancia Atmosférica, Sergio Camargo, explicó que el trabajo fue realizado junto al Instituto Provincial de Análisis e Investigación y contempla información de diferentes actividades productivas y cotidianas de la provincia.
El inventario incluye datos relacionados con el consumo de gas para calefacción, los combustibles utilizados por los vehículos, la actividad industrial, la generación de electricidad y los residuos producidos en las distintas ciudades.
Para determinar las emisiones se utiliza una metodología desarrollada por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que permite realizar mediciones estandarizadas y comparar los resultados entre diferentes territorios.
Camargo explicó que todos los gases son expresados en toneladas de dióxido de carbono equivalente, una unidad que permite incluir también otros gases de efecto invernadero, como el metano y el óxido nitroso.
Uno de los principales datos surgidos del inventario es que el 85% de las emisiones de gases de efecto invernadero de Tierra del Fuego corresponde al sector energético.
La particularidad de la provincia está relacionada con sus condiciones climáticas. Las bajas temperaturas y la necesidad de calefaccionar los hogares durante gran parte del año generan un elevado consumo de gas. A esto se suma que la generación eléctrica también depende en gran medida del gas natural.
“Tenemos prácticamente la calefacción prendida el año entero”, explicó Camargo al describir una de las características que diferencia a Tierra del Fuego de otras regiones.
El funcionario aclaró que la industria también genera emisiones, principalmente vinculadas con el consumo energético. Sin embargo, señaló que no necesariamente representa la mayor fuente dentro del sector productivo.
En el caso de las fábricas electrónicas, explicó que muchos de los componentes utilizados llegan desde otros países, por lo que las emisiones generadas durante su fabricación son contabilizadas en los países de origen. En Tierra del Fuego se computan las emisiones correspondientes a los procesos desarrollados localmente.
Frente a este escenario, Camargo consideró que uno de los desafíos a largo plazo consiste en avanzar hacia una matriz energética más diversificada, incorporando fuentes renovables.
En particular, destacó el potencial de la energía eólica en Río Grande, debido a las condiciones de viento de la zona. Según explicó, no se trata necesariamente de reemplazar de manera inmediata la generación mediante gas, sino de incorporar progresivamente fuentes alternativas.
El funcionario señaló que incluso una incorporación parcial de energía renovable podría generar una reducción significativa de las toneladas de dióxido de carbono emitidas anualmente.
También mencionó a la energía solar como otra alternativa posible para la provincia, aunque aclaró que su rendimiento presenta diferencias importantes entre el verano y el invierno.
Más allá de los grandes proyectos energéticos, Camargo remarcó que también existen medidas de eficiencia que pueden aplicarse en los hogares y que permitirían reducir el consumo de gas.
Entre ellas mencionó la mejora de la aislación térmica de las viviendas y el reemplazo de vidrios simples por sistemas más eficientes. Estas modificaciones pueden disminuir la cantidad de energía necesaria para mantener una vivienda calefaccionada.
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue el papel de los ecosistemas naturales como sumideros de carbono. Se trata de ambientes capaces de absorber y fijar dióxido de carbono de la atmósfera.
En este sentido, Tierra del Fuego cuenta con bosques, turberas, estepas y ecosistemas marinos que cumplen funciones relevantes en la captura de carbono.
Camargo destacó especialmente el papel del océano y sostuvo que el mar constituye el mayor captador de carbono del planeta. Por eso, remarcó que las políticas de mitigación no solamente deben apuntar a reducir las emisiones, sino también a conservar los ecosistemas capaces de absorber carbono.
En relación con los efectos del cambio climático, el funcionario explicó que las emisiones generadas en Tierra del Fuego forman parte de una dinámica atmosférica global. Por ese motivo, las consecuencias sobre los ecosistemas locales están relacionadas principalmente con el aumento de la temperatura media mundial.
Uno de los ejemplos más visibles es el retroceso de los glaciares. Camargo señaló que desde el comienzo de la era industrial, tomando como referencia el período entre 1850 y 1900, la temperatura media global aumentó alrededor de 1,5 grados.
En Tierra del Fuego, explicó, numerosos glaciares pequeños se encuentran en retroceso y algunos podrían reducirse considerablemente durante las próximas décadas.
Además, señaló que el cambio climático también está modificando otros parámetros ambientales, entre ellos el régimen de precipitaciones y las temperaturas.
En particular, destacó que durante los últimos 30 años las temperaturas mínimas aumentaron de manera significativa en Tierra del Fuego. En el caso de Río Grande, indicó que el promedio de las temperaturas mínimas se encuentra aproximadamente dos grados por encima de los registros anteriores.
“Se nos está corriendo ese piso hacia arriba, no el techo”, explicó Camargo, al señalar que el cambio más marcado se observa en las temperaturas mínimas.
El funcionario también mencionó el incremento de la actividad eléctrica registrado en los últimos años. Si bien aclaró que todavía no puede establecerse de manera definitiva una relación causal con el cambio climático, indicó que anteriormente podían pasar varios años entre una tormenta eléctrica y otra, mientras que actualmente se registran con mayor frecuencia.
Algunas de esas tormentas ya provocaron incendios en bosques nativos, situaciones que se encuentran documentadas.
Para Camargo, el Inventario Provincial de Gases de Efecto Invernadero permite contar con una herramienta para mirar más allá de la coyuntura y comenzar a planificar medidas de mitigación y adaptación frente a los escenarios climáticos futuros.
El desafío, según explicó, pasa por reducir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles, mejorar la eficiencia energética y preservar los ecosistemas naturales que cumplen un papel fundamental en la captura de carbono.