“El logotipo nace de la idea central de un pueblo en el que todos son acogidos y ninguno queda excluido, un pueblo que tiene a Cristo como centro”, introdujo la Iglesia, que destacó el guiño a la bandera albiceleste: “La gama de celestes recuerda la identidad argentina, mientras que la disposición de las figuras deja en blanco, en el centro, la forma de la cruz, símbolo de la centralidad del kerigma cristiano, que el Pueblo de Dios cree y anuncia”.
Robert Francis Prevost, el primer Papa agustino y el primero nacido en Estados Unidos, pero también ciudadano peruano tras sus años como misionero y obispo en ese país, llegará a Buenos Aires el domingo 8 por la tarde, después de su paso por Uruguay. Su primera actividad será un homenaje al general José de San Martín en la plaza que lleva su nombre.
Luego se trasladará a la Casa Rosada, donde mantendrá un encuentro con el presidente Javier Milei. Más tarde, en el Palacio Libertad, tendrá un encuentro con autoridades, representantes de la sociedad civil y miembros del cuerpo diplomático, y pronunciará su primer discurso en el país.
Más tarde, a las 11.30, según el programa, celebrará una misa en el Monumento de los Españoles, en Palermo, uno de los lugares emblemáticos de las visitas de Juan Pablo II a la Argentina. El Papa polaco había celebrado allí una misa en 1982, durante su primera visita al país, poco después de la guerra de Malvinas.
Después de almorzar y descansar en la nunciatura, por la tarde, a las 16.10, se reunirá en un auditorio de la Universidad Católica Argentina, en Puerto Madero, con el mundo del trabajo, donde pronunciará su segundo discurso ante un público en el que se juntarán tanto empresarios como sindicalistas y representantes de los movimientos sociales.
La jornada del Papa seguirá después con un encuentro a las 17.30 con líderes de las diversas comunidades cristianas y de las diversas tradiciones religiosas en el Palacio San Martín, donde pronunciará otro discurso. Continuará después con una celebración de las vísperas —oración de la tarde— junto al episcopado argentino y los equipos sinodales, en la catedral metropolitana, que comenzará a las 18.45 y que incluirá una homilía del Santo Padre.
Cenará después junto a los obispos en el arzobispado.
El martes, 10 de noviembre, el Papa se desplazará a Córdoba desde Aeroarque a las 7.30. Su aterrizaje está previsto para las 9 y, una hora después, a las 10, celebrará su segunda gran misa multitudinaria en la explanada de la Escuela de Aviación Militar. Más tarde, a las 15.15, se reunirá con obispos, sacerdotes, diáconos, religiosos, seminaristas y operadores pastorales en la catedral.
En una virtual maratón, volverá a las 16.55 a subirse a un avión para regresar a Buenos Aires a las 18.10. Tras tomarse un respiro, dos horas más tarde, a las 20.15, el Papa protagonizará una vigilia de oración junto a cientos de miles de jóvenes en el Monumento de los Españoles, el mismo lugar al aire libre de la misa del día anterior, como para abaratar costos y para que la mayor cantidad de gente pueda acercarse, según había anticipado el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.
El miércoles 11, tal como se había adelantado, la visita pastoral del León XIV, que cumplirá un deseo incumplido de su predecesor argentino, Francisco, se cerrará con una tercera y última gran misa en la Basílica de Nuestra Señora de Luján, que comenzará a las 10. Tal como anticipó su alcalde, Leonardo Boto, en diálogo con LA NACION, la celebración será afuera de la catedral y se espera una afluencia sin precedentes, de entre 1.000.000 y 2.000.000 de fieles.
Antes, a las 8, el Papa visitará el Complejo Penitenciario Federal de Buenos Aires, es decir, la cárcel de Devoto, que solía recorrer su predecesor argentino como arzobispo.
A las 13.30, después de una ceremonia de despedida en el aeropuerto de Ezeiza, el papa León partirá con rumbo a Lima, Perú, tercera y última etapa de su primera gira a América Latina, un viaje que estará bajo la lupa de todo el mundo.