por Redacción Del Pueblo
En diálogo con FM del Pueblo, Calderón señaló que la temporada de invierno fue particularmente compleja para los trabajadores hoteleros y gastronómicos. Según explicó, el empleo temporario habría caído alrededor de un 70% al 80% en algunos establecimientos, debido principalmente a una temporada de nieve más corta de lo habitual.
“Esperábamos que los compañeros y compañeras de temporada tuvieran acceso a sus puestos de trabajo”, sostuvo el dirigente gremial, aunque reconoció que la actividad turística atravesó un escenario adverso. En ese sentido, explicó que la nieve comenzó tarde y terminó temprano, con una temporada que se extendió durante aproximadamente 45 días.
Calderón ejemplificó la situación con uno de los principales hoteles de Ushuaia, que habitualmente cuenta con una planta permanente de unos 80 trabajadores y durante la temporada podía llegar a duplicar su dotación. “Hoy podemos decir que no llegó a tomar 20”, afirmó.
El dirigente consideró que la menor cantidad de nieve tuvo un impacto directo en el turismo, particularmente en el mercado brasileño, que constituye uno de los segmentos importantes para la temporada invernal de Ushuaia. Según explicó, la falta de nieve llevó a modificar o cancelar paquetes turísticos que estaban previstos para fines de octubre.
A este escenario climático, Calderón sumó otros factores, entre ellos el Mundial, que según indicó habría llevado a parte del turismo internacional a priorizar ese evento, y cuestionó la ausencia de una política nacional sostenida para fortalecer la actividad turística.
“Realmente a nivel país no tenemos una política de turismo, no se está trabajando, no hay nada que fortalezca el turismo en el país”, manifestó.
Durante la entrevista también surgió la situación de Río Grande y la escasa presencia de la ciudad en las estrategias de promoción turística provincial.
Calderón coincidió con el planteo y sostuvo que la ciudad tiene potencial para desarrollar una actividad turística vinculada a disciplinas deportivas, eventos, gastronomía y pesca.
“Río Grande tiene mucho por dar”, afirmó, y consideró que hacen falta “decisiones políticas” para comenzar a explotar esas posibilidades.
Como ejemplo, mencionó el movimiento que generan los torneos deportivos en otras ciudades de la Patagonia. Señaló particularmente el caso de Caleta Olivia, donde —según relató desde su experiencia acompañando a los equipos deportivos de UTHGRA— los eventos de fútbol, básquet, handball y vóley generan una importante ocupación hotelera durante distintos períodos del año.
“Me parece que falta una decisión política en la cual tenemos que empezar a trabajar varios para que Río Grande sea el fuerte. Tener una agenda para Río Grande”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que la ciudad cuenta con infraestructura deportiva, hotelería y gastronomía que podrían acompañar una estrategia destinada a captar eventos nacionales e internacionales.
También mencionó la pesca como otra actividad con potencial turístico y sostuvo que Río Grande necesita generar nuevas fuentes de movimiento económico ante las dificultades que atraviesan sectores tradicionales como la industria metalúrgica y el petróleo.
La situación turística fue vinculada además con el escenario industrial de Tierra del Fuego. Calderón advirtió que una reducción de trabajadores en las fábricas tiene un efecto directo sobre otros sectores de la economía.
“Esto hace una repercusión para todos, para los gastronómicos que tenemos también en la parte de fábricas y también alrededor. Esto es una cadena”, explicó.
El dirigente hizo referencia a las proyecciones sobre los procesos productivos vinculados a la electrónica y sostuvo que una reducción de la cantidad de trabajadores industriales también repercutirá sobre comercios, gastronomía y servicios.
Consultado sobre la próxima temporada turística y el impacto que podría tener la situación del puerto de Ushuaia, Calderón manifestó que espera una temporada favorable, aunque cuestionó la intervención del puerto y reclamó que los recursos generados por la actividad queden en Tierra del Fuego.
“La intervención no lo veo bueno”, sostuvo.
En particular, planteó que los ingresos derivados de los amarres y de la estadía de los cruceros deberían permanecer en la provincia.
“Si el dinero de los amarres, el dinero de todo lo que significa la situación de la estadía del barco no se queda en la provincia, la verdad que no está bueno”, afirmó.
Además, reclamó modificar la modalidad de permanencia de los cruceros para que los visitantes puedan permanecer más tiempo en Ushuaia y generar un mayor impacto económico en la ciudad.
“Lo que necesitamos es que el puerto vuelva a manos de la provincia, porque el dinero lo necesitamos acá en nuestra provincia”, señaló.
Calderón consideró que no alcanza con que los cruceros permanezcan pocas horas y sostuvo que sería necesario generar condiciones para que parte de esos turistas se queden al menos un par de días y consuman servicios locales.
El titular de UTHGRA también insistió con la necesidad de avanzar en una infraestructura portuaria para Río Grande.
“Es mucho pedir que alguien se decida de una vez por todas de que Río Grande tenga un buen puerto”, planteó, al considerar que una obra de esas características podría abrir nuevas posibilidades para la ciudad.
El dirigente volvió a remarcar que Río Grande cuenta con atractivos que podrían incorporarse a una estrategia turística provincial y sostuvo que la ciudad necesita comenzar a diversificar sus fuentes de actividad económica.
Sobre el final de la entrevista, Calderón fue consultado por los 13 trabajadores que se desempeñaban en la cocina de BGH a través del Grupo L.
El dirigente explicó que la empresa atravesó una situación vinculada a la reducción de personal y que ofreció a los trabajadores un acuerdo indemnizatorio equivalente al 70%.
Según relató, desde UTHGRA se realizó una asamblea con los trabajadores para explicarles las alternativas disponibles y aclarar que aceptar el acuerdo propuesto no implicaba abandonar el reclamo por el porcentaje restante.
Finalmente, los trabajadores optaron por no aceptar esa propuesta y avanzar por la vía judicial. Calderón cuestionó las consecuencias que, a su entender, tendría la nueva legislación laboral sobre este tipo de situaciones y sostuvo que la organización sindical debe respetar la decisión adoptada por los trabajadores.
“Uno tiene que respetar lo que deciden los trabajadores”, concluyó.