por Redacción Del Pueblo
En diálogo con FM Del Pueblo, el secretario de Protección Civil de la provincia, Pedro Franco, se refirió al trabajo que se viene realizando junto a organismos de Chile para fortalecer la preparación de Tierra del Fuego frente a fenómenos sísmicos y posibles eventos asociados, como variaciones del nivel del mar o tsunamis.
Franco explicó que el proyecto surgió luego del sismo registrado durante el año pasado en la región, que se sintió en Tierra del Fuego y generó preocupación e incertidumbre entre la población. A partir de aquella situación, el Gobierno provincial comenzó a profundizar los vínculos con organismos de emergencia chilenos y puso en marcha el proyecto binacional “Zona Sur Resiliente”, basado en la transferencia de conocimientos y experiencias entre ambos países.
“Tierra del Fuego es sísmica por excelencia”
Uno de los principales conceptos planteados por Franco fue que la provincia se encuentra en una zona de elevada peligrosidad sísmica y que cuenta con la falla Magallanes-Fagnano, que atraviesa el territorio fueguino.
En ese sentido, fue contundente al diferenciar entre la existencia del riesgo y la posibilidad de anticipar cuándo ocurrirá un terremoto.
“¿Va a haber un sismo en Tierra del Fuego? Sí. Lo que yo no te puedo decir es cuándo”.
El funcionario remarcó que los sismos no pueden predecirse con precisión y cuestionó cualquier información que pretenda establecer una fecha concreta para un futuro movimiento sísmico.
Por eso, sostuvo que el desafío de Protección Civil consiste en preparar a la comunidad antes de que ocurra un fenómeno, en lugar de intentar anticipar una fecha que científicamente no puede determinarse.
La experiencia de Chile como referencia
Franco destacó especialmente el intercambio de experiencias con el sistema de protección civil de Chile, SENAPRED, organismo que cuenta con una extensa trayectoria en materia de preparación ante terremotos y tsunamis.
Según explicó, Chile desarrolló durante décadas una cultura vinculada a los terremotos y fue modificando sus mecanismos de respuesta a partir de experiencias concretas. Entre ellas mencionó el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, que provocó numerosas víctimas y llevó a revisar y fortalecer los sistemas de emergencia.
Para Franco, esa experiencia permite que Tierra del Fuego pueda incorporar conocimientos sin tener que atravesar necesariamente procesos similares.
El proyecto Zona Sur Resiliente apunta justamente a compartir conocimientos entre instituciones argentinas y chilenas, involucrando a organismos provinciales, municipales y nacionales, además de áreas técnicas y científicas.
Sismo y tsunami: dos amenazas diferentes
El secretario de Protección Civil explicó que la primera amenaza que debe contemplarse en Tierra del Fuego es el sismo, mientras que la posibilidad de un tsunami presenta características diferentes y, según explicó, una probabilidad menor.
Sin embargo, señaló que un movimiento sísmico importante podría generar otros fenómenos capaces de afectar las costas, como deslizamientos de laderas, remoción de masas o movimientos submarinos, que eventualmente podrían producir modificaciones en el nivel del mar.
Franco aclaró que esto no significa que la provincia deba esperar un escenario de grandes olas como los que suelen observarse en otras partes del mundo.
La preparación, sostuvo, debe realizarse contemplando diferentes escenarios y considerando las características particulares del territorio fueguino.
“No hay que generar miedo, hay que transformar el miedo en preparación”
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la responsabilidad al momento de comunicar información relacionada con fenómenos naturales.
Franco pidió especialmente evitar la circulación de mensajes alarmistas y explicó que una exposición permanente a alertas puede terminar generando el efecto contrario al buscado.
“Si yo todo el tiempo alerto, alerta, alerta, va a llegar un momento que la gente no le va a prestar atención”.
En ese sentido, habló de la necesidad de generar una sensibilización responsable sobre las alertas tempranas, donde la información permita que la población conozca los riesgos sin caer en situaciones de pánico.
“Si hay miedo, transformar ese miedo en preparación”, resumió.
La autoprotección como eje
Para Franco, uno de los principales desafíos es instalar en Tierra del Fuego el concepto de autoprotección.
Explicó que el Estado debe contar con los organismos y recursos necesarios para responder ante una emergencia, pero que también resulta fundamental que cada familia tenga conocimientos básicos para actuar durante las primeras horas posteriores a un fenómeno.
La preparación debería contemplar el antes, durante y después de un sismo.
Entre las cuestiones que deben comenzar a discutirse aparecen la planificación familiar, las condiciones de seguridad de las viviendas, los conocimientos básicos de primeros auxilios, qué hacer durante un movimiento sísmico, cuándo evacuar, cómo comunicarse y cómo actuar después del evento.
También destacó la importancia de contar con una mochila de emergencia, adaptada a las condiciones particulares de Tierra del Fuego.
Según explicó, no existe una única mochila aplicable a cualquier región, ya que las necesidades cambian de acuerdo con el clima y las características del territorio. En el caso fueguino, indicó que debe contemplarse una capacidad de subsistencia de al menos 72 horas.
La infraestructura, una de las principales vulnerabilidades
Consultado sobre cómo saber si una vivienda está preparada para soportar un movimiento sísmico, Franco reconoció que la infraestructura constituye una de las principales vulnerabilidades.
Si bien existen normativas de construcción sismorresistente, señaló que uno de los problemas es el nivel de cumplimiento de esas disposiciones y la falta de una cultura sísmica instalada en la población.
“Siempre aprendemos después del evento”, planteó, al comparar la situación fueguina con provincias como San Juan o Mendoza, donde la experiencia histórica con terremotos generó una mayor conciencia social.
En este sentido, sostuvo que uno de los objetivos del trabajo que se está desarrollando es justamente anticiparse al desastre mediante la preparación.
Capacitaciones masivas y trabajo entre instituciones
Franco adelantó que se busca avanzar hacia capacitaciones de carácter masivo, utilizando todos los medios disponibles para que la información llegue a la mayor cantidad posible de vecinos.
La tarea, explicó, no puede quedar concentrada exclusivamente en Protección Civil. Por el contrario, requiere la participación coordinada de distintos organismos provinciales, municipales y nacionales, además de especialistas y representantes del ámbito científico.
El funcionario señaló que este tipo de articulación ya se utiliza en otros operativos, como los de invierno y verano, eventos masivos y operativos vinculados al movimiento de personas en la provincia.
La intención es trasladar ese modelo de coordinación al riesgo sísmico.
Puntos de encuentro y “líneas seguras”
Uno de los aspectos que Franco destacó a partir de la experiencia chilena fue la utilización del concepto de “línea segura” para las evacuaciones.
Explicó que, además de establecer puntos de encuentro, en Chile se desarrollaron recorridos seguros que permiten organizar la evacuación de sectores completos hacia zonas determinadas.
La herramienta busca resolver una dificultad concreta: un punto de encuentro puede resultar demasiado lejano o no reunir las condiciones necesarias dependiendo de cómo se produzca una emergencia.
Por eso, Franco consideró que Tierra del Fuego debe continuar estudiando su territorio para determinar cuáles son las alternativas más adecuadas para cada comunidad.
También remarcó que los mapas, puntos de evacuación y recorridos no deben considerarse información estática.
Un análisis posterior puede modificar las condiciones de seguridad y, por lo tanto, los lugares de evacuación establecidos.
Una tarea que recién comienza
El secretario de Protección Civil insistió en que el objetivo del proyecto no es anunciar que se aproxima un terremoto, sino comenzar a construir una cultura de prevención.
“¿Va a ocurrir un sismo? La respuesta cruda y directa es sí. ¿Cuándo? No sabemos. Mientras tanto, ¿qué debemos hacer? Prepararnos”, resumió.
En ese marco, Zona Sur Resiliente busca fortalecer la cooperación entre Tierra del Fuego y Chile y avanzar en capacitación, planificación, comunicación, evacuación y autoprotección.
La apuesta es que la preparación deje de ser una reacción posterior a una emergencia y se convierta en una práctica cotidiana para una provincia que convive con el riesgo sísmico.