por Redacción Del Pueblo
La situación de los trabajadores de Hilandería Fueguina continúa generando preocupación ante el cierre anunciado de la planta. A pocas horas de concretarse la paralización de la fábrica, desde la Comisión Interna denunciaron que la empresa todavía no envió los telegramas a los trabajadores y que, paralelamente, ya comenzó a avanzar con el desarme de las instalaciones.
Diego López, secretario adjunto de la Comisión Interna de Hilandería Fueguina, explicó en diálogo con FM Del Pueblo que hasta el momento ningún trabajador recibió la notificación formal de desvinculación.
“Hasta el momento ningún compañero ha recibido el telegrama. Vamos a esperar hasta mañana, pero ya con la fábrica cerrada”, señaló.
Según relató, la empresa habría acordado con algunos mecánicos aprovechar el cierre para comenzar a desarmar las máquinas y retirar parte del equipamiento que permanece dentro de la planta.
López cuestionó además la falta de información formal y sostuvo que los trabajadores se encuentran en una situación de incertidumbre, ya que no saben si deben presentarse a trabajar, si serán despedidos o si la empresa pretende avanzar con acuerdos individuales.
En ese sentido, explicó que incluso al secretario general de la Comisión Interna se le comunicó telefónicamente que no debía concurrir a la planta.
Para el dirigente, esto impide que los representantes gremiales puedan acompañar a los trabajadores en un momento crítico.
“Los compañeros están amenazados con el hecho de que si no arreglan, se van sin un peso”, afirmó López, quien sostuvo que esa advertencia habría sido transmitida por la representación legal de la empresa.
El dirigente gremial también cuestionó el desarrollo de las audiencias convocadas por el Ministerio de Trabajo. Recordó que el lunes 28 la empresa nuevamente no se presentó, aunque dejó un escrito en el que manifestó que no quiere mantener diálogo con el secretario general del gremio ni con los representantes de la Comisión Interna.
Desde la representación de los trabajadores consideran que esta situación forma parte de una estrategia para extender los tiempos y generar desgaste entre los empleados.
López sostuvo además que la empresa viene argumentando una situación de crisis, pero aseguró que hasta el momento los trabajadores no tuvieron acceso a documentación que permita comprobar esa situación.
“Nosotros queremos la intervención del Ministerio de Trabajo para que aplique lo que tenga que aplicar. Si la empresa está en falta, que lo haga saber mediante el informe o la sanción que corresponda”, reclamó.
Uno de los principales puntos de conflicto son los acuerdos que la empresa estaría ofreciendo individualmente a los trabajadores.
López explicó que algunos empleados analizan aceptar esas propuestas por temor a quedarse sin ingresos, especialmente ante la dificultad para conseguir un nuevo empleo.
“¿Quieren bajar las persianas? Bájenlas, pero paguen lo que corresponde, en un solo pago”, planteó el representante de los trabajadores.
Según denunció, las propuestas contemplarían pagos en cuotas que podrían extenderse hasta 12 meses y montos que, desde la Comisión Interna, consideran inferiores a los que corresponderían por la antigüedad de cada trabajador.
Como ejemplo, López mencionó el caso de un empleado con 18 años de antigüedad que habría acordado su salida durante junio o julio. Según indicó, ese trabajador actualmente no estaría cobrando las cuotas comprometidas.
“Se fue con dos monedas y encima no le están pagando”, afirmó.
Otro de los aspectos que preocupa a los trabajadores es la falta de una comunicación formal sobre el cierre y las desvinculaciones.
López advirtió que, mientras no exista un telegrama o una constancia formal que indique que el trabajador ya no debe presentarse, existe incertidumbre respecto de cómo debe proceder cada empleado.
“Si el primero de octubre no se presenta a trabajar, va a estar en una falta, porque al no estar notificado por telegrama o un papel que constate que ya no pertenece a la empresa, la empresa puede optar por un abandono de trabajo”, explicó.
Por este motivo, desde la Comisión Interna reclaman que cada trabajador reciba una notificación que permita conocer formalmente cuál será su situación laboral y contar con documentación para realizar los reclamos correspondientes.
López también reveló otro elemento que, según sostuvo, está generando tensión entre los trabajadores.
De acuerdo con su relato, el abogado de la empresa habría alcanzado acuerdos particulares con algunos empleados vinculados al desarme de las máquinas, acompañados por la promesa de una posible reactivación de la planta en mayo.
En esos casos, según indicó, se habría señalado que determinados trabajadores serían los primeros en ser convocados si la fábrica vuelve a funcionar.
Para López, estas promesas generan diferencias entre los propios empleados, ya que no todos reciben la misma información ni las mismas propuestas.
“Está generando también un clima de choque entre compañeros, cuando no tiene que ser así”, sostuvo.
Desde la Comisión Interna insisten en que, si la empresa finalmente concreta el cierre, debe afrontar las obligaciones laborales correspondientes y pagar las indemnizaciones que correspondan.
López remarcó que se trata de trabajadores con muchos años de antigüedad y cuestionó que se intente resolver la situación mediante acuerdos individuales y pagos diferidos.
“Cada compañero merece su indemnización completa, porque prestó servicios durante muchísimos años”, afirmó.
Mientras aguardan nuevas definiciones del Ministerio de Trabajo y de la empresa, los trabajadores permanecen a la espera de los telegramas que formalicen su situación. Al mismo tiempo, crece la preocupación por el desarme de la planta y por las negociaciones individuales que, según denuncian desde la Comisión Interna, se estarían llevando adelante en medio de un escenario de incertidumbre y temor.