por Redacción Del Pueblo
La industria textil atraviesa uno de sus momentos más críticos tanto a nivel nacional como en Tierra del Fuego. Así lo sostuvo Alberto Garófalo, titular de CAFIN, quien señaló que la caída del consumo, el crecimiento de las importaciones y el avance de las plataformas de comercio electrónico modificaron fuertemente las condiciones de competencia.
Garófalo explicó que a nivel nacional el sector textil registra una caída superior al 20% y advirtió que la situación se combina con un fuerte incremento de la oferta importada.
“Hay una combinación de factores: por un lado, la caída del consumo y, por otro, el incremento de la oferta que viene de la importación”, explicó. También destacó el impacto de las plataformas de origen chino sobre el mercado de confección.
El dirigente industrial consideró que para revertir esta situación deberían darse varios factores en forma simultánea: una recuperación del poder adquisitivo, mayor productividad de toda la cadena textil y algún mecanismo de protección frente a productos importados.
En relación con la situación fueguina, Garófalo remarcó que el sector textil tuvo un tratamiento diferencial dentro del régimen industrial y que esa situación generó años de incertidumbre para las empresas.
Recordó que las textiles quedaron inicialmente fuera de las condiciones otorgadas al resto de las actividades y posteriormente fueron alcanzadas por el Decreto 594, cuya reglamentación generó nuevos conflictos.
Según explicó, las dificultades regulatorias y la falta de certezas terminaron afectando directamente la continuidad de las empresas.
“Esta incertidumbre, sumada a todo lo que tratamos antes, hace que las empresas textiles en Tierra del Fuego hayan dejado de operar. Quedan muy poquitas hoy”, afirmó.
En ese contexto, indicó que desde el momento de máxima ocupación del sector se perdieron alrededor de 850 puestos de trabajo.
Garófalo también cuestionó el ritmo con el que se pretende llevar adelante la transformación de la industria argentina.
“Una reconversión de algunas industrias es necesaria, se ha dado en todo el mundo, incluida la textil, pero ha llevado plazos que van entre los 10 y los 20 años. No se puede lograr esto en tres años”, sostuvo.
Para el titular de CAFIN, el problema no es solamente la necesidad de reconvertir la producción, sino la ausencia de herramientas concretas que permitan a las empresas transitar ese proceso sin desaparecer.
“Estamos pidiendo que hablemos en serio, que nos sentemos y veamos cómo hacemos para reconvertir la industria fueguina, pero sobre bases ciertas y no dejando un tendal en el camino”, afirmó.
Durante la entrevista, Garófalo también hizo referencia al incremento de los costos energéticos y a la presión impositiva que soportan las empresas argentinas.
Consideró que algunas reducciones impositivas fueron insuficientes y cuestionó que, al mismo tiempo, se haya acelerado la quita de subsidios energéticos, mientras se avanzaba con una política de apertura de importaciones.
“En nuestra opinión ha sido demasiado en la forma en que se ha aplicado en el tiempo”, señaló.
También planteó la necesidad de mejorar la productividad industrial, aunque advirtió que esto requiere inversiones, financiamiento y tiempo.
“En situación de inactividad nadie invierte”, resumió.
Garófalo reconoció que el escenario nacional hace difícil esperar una política de protección generalizada, pero sostuvo que Tierra del Fuego presenta características particulares vinculadas con su ubicación estratégica y su importancia geopolítica.
En ese sentido, consideró necesario mantener un nivel de protección durante el proceso de reconversión.
“Esperamos que en el caso particular de Tierra del Fuego, y teniendo en cuenta el renovado interés geopolítico que hemos despertado, se mantenga cierto nivel de protección”, manifestó.
El titular de CAFIN remarcó además que sería un error desaprovechar las inversiones realizadas durante décadas en la provincia.
“Sería un disparate desperdiciar tanta inversión público-privada realizada a través del tiempo”, sostuvo.
También destacó la capacidad instalada de las fábricas fueguinas y planteó que el objetivo debería ser recuperar progresivamente los niveles de utilización de esa infraestructura.
Uno de los puntos más preocupantes de la entrevista estuvo relacionado con el impacto social de la pérdida de empleo industrial.
Garófalo señaló que la caída de la ocupación durante los últimos años debería analizarse junto con los datos migratorios de la provincia.
“Nos da la sensación de que mucha gente se ha ido ya”, afirmó, y remarcó que se está produciendo un fenómeno que anteriormente no era habitual en Tierra del Fuego: personas que abandonan la provincia ante la falta de oportunidades laborales.
“Ha pasado algo que nunca se daba, que la gente se vaya por no encontrar trabajo”, señaló.
Finalmente, Garófalo se refirió al Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) y explicó que las empresas textiles tuvieron poco margen para participar debido a las demoras que atravesaron durante la extensión del régimen.
Según detalló, inicialmente cinco empresas textiles quedaron incorporadas y posteriormente se sumó una sexta. Sin embargo, al momento en que debían comenzar sus aportes al fondo, ya se habían producido demoras importantes.
Algunas empresas optaron entonces por participar en proyectos que ya estaban en marcha, incluso de otros sectores industriales.
“Al poco tiempo ya desapareció el FAMP”, explicó Garófalo, al señalar que el sector tuvo poco tiempo efectivo para realizar aportes y desarrollar proyectos propios.
Desde CAFIN, el planteo apunta ahora a generar condiciones de mayor previsibilidad para la industria fueguina y avanzar hacia una reconversión que permita sostener el empleo, la capacidad productiva y la inversión acumulada durante décadas en la provincia.