La entidad sostuvo que la cuestión Malvinas constituye una política de Estado y que cualquier iniciativa vinculada con la defensa nacional debe ser analizada a la luz de los principios establecidos por la Constitución Nacional. En ese sentido, recordó que la recuperación de los territorios ocupados y el ejercicio pleno de la soberanía constituyen un objetivo permanente e irrenunciable de la Nación Argentina.
Para el CECIM, la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas no puede reducirse a una consigna ni ser utilizada como fundamento para impulsar modificaciones institucionales sin un debate amplio. La organización planteó que el reclamo argentino debe sostenerse mediante políticas de Estado, acciones diplomáticas y decisiones que respeten el marco constitucional y democrático.
Desde la entidad señalaron que el análisis del proyecto no debe limitarse a sus referencias a Malvinas. También consideraron necesario revisar las atribuciones que la iniciativa podría otorgar al Gobierno nacional, especialmente aquellas relacionadas con la seguridad, la defensa y la intervención de las Fuerzas Armadas.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a lo que el CECIM denominó el “galtierazo”. Con esa expresión, la organización buscó advertir sobre el riesgo de que la cuestión Malvinas sea utilizada para justificar decisiones de seguridad y defensa sin el debido debate democrático, sin controles institucionales suficientes y sin la participación de los distintos sectores de la sociedad.
El término alude a la posibilidad de que una causa profundamente arraigada en la identidad nacional sea empleada para construir consensos rápidos en torno a medidas que podrían tener consecuencias de largo alcance. En ese marco, el CECIM sostuvo que la defensa de la soberanía no debe confundirse con la ampliación de facultades del Poder Ejecutivo ni con la modificación de los límites entre defensa nacional y seguridad interior.
La organización también manifestó su preocupación por el alcance de las nuevas facultades previstas en el proyecto. Según planteó, cualquier reforma en materia de defensa debe establecer con claridad los mecanismos de control parlamentario, los límites de la actuación estatal y las responsabilidades de cada área del Estado.
En particular, el CECIM reclamó que las decisiones vinculadas con la defensa nacional sean sometidas a un debate público y legislativo amplio. La entidad consideró que no alcanza con invocar la soberanía o la causa Malvinas para legitimar cambios en las estructuras de seguridad, sino que es necesario explicar sus objetivos, sus alcances y sus posibles consecuencias.
La organización insistió además en que la causa Malvinas pertenece al conjunto de la sociedad argentina y no puede ser utilizada como una herramienta partidaria o gubernamental. Para el CECIM, el reclamo por la soberanía debe mantenerse como una política de Estado sostenida en el tiempo, independientemente de los cambios de gobierno y de las coyunturas políticas.
En esa línea, los excombatientes remarcaron la importancia de preservar el rol específico de las Fuerzas Armadas y evitar que sean convocadas para cumplir tareas propias de la seguridad interior. La entidad advirtió que una modificación de esas funciones podría afectar los principios establecidos por la legislación vigente y alterar los consensos democráticos construidos desde la recuperación institucional.
El CECIM La Plata también reclamó que las políticas relacionadas con la soberanía nacional contemplen la participación de las organizaciones de excombatientes, especialistas, organismos de derechos humanos, universidades y otros sectores de la sociedad civil. Según la entidad, la experiencia histórica y el conocimiento acumulado por quienes participaron en el conflicto deben ser considerados en cualquier discusión sobre Malvinas y defensa nacional.
Durante su presentación, la organización sostuvo que la soberanía no se defiende únicamente mediante decisiones militares o de seguridad. También se construye a través de la diplomacia, la educación, la investigación, el desarrollo científico y tecnológico, la protección de los recursos naturales y el fortalecimiento de las instituciones democráticas.
En ese sentido, el CECIM planteó que una política soberana debería incluir una mirada integral sobre el Atlántico Sur, los recursos pesqueros, los hidrocarburos, la plataforma continental, la presencia científica y la relación con los países de la región. Para la entidad, estos aspectos forman parte de una estrategia nacional que no puede quedar subordinada a decisiones coyunturales.
El centro de excombatientes reiteró que la defensa de la soberanía sobre las Islas Malvinas debe sostenerse por vías pacíficas y diplomáticas, tal como establece la Constitución Nacional. Al mismo tiempo, señaló que el Estado debe contar con políticas consistentes para proteger sus intereses estratégicos sin recurrir a discursos que puedan generar tensiones o habilitar medidas excepcionales.
La organización cuestionó que el proyecto pueda ser presentado como una respuesta directa a los desafíos vinculados con Malvinas si, al mismo tiempo, incorpora disposiciones que amplían las capacidades del Poder Ejecutivo en áreas sensibles. Para el CECIM, esa combinación exige un análisis detallado y una discusión parlamentaria transparente.
El CECIM La Plata insistió en que la causa Malvinas no debe ser utilizada para ampliar atribuciones del Gobierno nacional ni para modificar el rol de las Fuerzas Armadas en asuntos de seguridad interior. También reclamó que cualquier cambio normativo respete la división de poderes, el control legislativo y las garantías constitucionales.
Finalmente, la entidad llamó a profundizar el debate público sobre el proyecto y pidió que la defensa de la soberanía sea abordada desde una perspectiva democrática, integral y latinoamericana. Para el CECIM, sostener el reclamo argentino por las Islas Malvinas implica defender la memoria de quienes participaron en la guerra, acompañar a los excombatientes y fortalecer las instituciones que deben garantizar una política de Estado permanente.