08/10/2026 - Edición Nº602

Provinciales

TIERRA DEL FUEGO

Hugo Schneider advirtió que las universidades están “al límite” y que podrían no comenzar las clases en 2027

10:54 | En diálogo con FM Del Pueblo, el docente de la UTN Hugo Schneider advirtió que las universidades atraviesan una situación crítica por el incumplimiento del financiamiento universitario, la pérdida de profesionales y el deterioro salarial. “Estamos en el límite y quizás, si esto sigue así, el año que viene las universidades no comiencen las clases”, alertó, y cuestionó las políticas del Gobierno nacional: “El problema no es solamente Milei, sino qué va a pasar después”.


por Redacción Del Pueblo


El docente y referente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), Hugo Schneider, cuestionó el incumplimiento del Gobierno nacional de la Ley de Financiamiento Universitario y advirtió que el sistema universitario atraviesa una situación crítica, con salarios deteriorados, pérdida de profesionales y graves dificultades para afrontar los gastos de funcionamiento.

En diálogo con FM Del Pueblo, Schneider explicó que existen actualmente dos caminos judiciales relacionados con la Ley de Financiamiento Universitario. Por un lado, continúa vigente la medida cautelar vinculada con los artículos 5 y 6, referidos al financiamiento de salarios docentes y no docentes y de las becas estudiantiles. Por otro, el reciente fallo del juez Ernesto Cormick sobre la cuestión de fondo, que establece la obligación del Estado nacional de cumplir con la totalidad de la ley.

“Son dos recorridos: hay un recorrido corto que ya está terminando y hay un recorrido largo que tiene que ver con el cumplimiento de la totalidad de la ley”, señaló.

El dirigente universitario recordó que la medida cautelar había sido apelada por el Gobierno nacional, pero que la Justicia determinó que debía cumplirse. Ante el incumplimiento, el juez intimó nuevamente a los funcionarios responsables y estableció un plazo de cinco días hábiles.

Schneider explicó que, si ese plazo vence sin que se cumpla la orden judicial, comenzarán a correr las denominadas astreintes, multas económicas acumulativas destinadas a presionar a los funcionarios responsables para que ejecuten la resolución.

“Estamos hablando de los artículos 5 y 6, y mañana estarían otra vez ante un nuevo incumplimiento; por lo tanto, empezaría a correr la multa hacia los funcionarios”, sostuvo.

En paralelo, el docente destacó el nuevo fallo sobre la cuestión de fondo, que aborda el cumplimiento integral de la Ley de Financiamiento Universitario. Según explicó, el Gobierno nacional tendrá la posibilidad de apelar y el conflicto podría volver a llegar a la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Schneider remarcó que el fallo judicial establece que el incumplimiento de la ley se mantiene desde hace alrededor de 340 días y cuestionó el argumento oficial referido al impacto fiscal de la norma.

“El fallo les explica con una claridad impresionante que en la ley está planteado de dónde van a salir los créditos para el pago y además que implica el 0,23% del PBI”, señaló.

Para el docente, el conflicto excede ampliamente la discusión salarial. Aseguró que las universidades enfrentan problemas para sostener laboratorios, servicios, insumos, limpieza y otros gastos básicos de funcionamiento.

“En nuestra facultad, el mes pasado me contaba el decano que los créditos, la plata que le mandaron para la luz, no le alcanzó. No alcanzó para pagar la factura”, relató.

 

La pérdida de profesionales y el riesgo para las universidades

 

Uno de los aspectos que más preocupa a Schneider es la salida de profesionales altamente capacitados del sistema universitario. En ese sentido, afirmó que en la UTN ya se fueron alrededor de 1.500 profesionales y advirtió que muchos docentes están buscando otras fuentes de ingresos para poder sostenerse.

“Tenemos docentes que están cobrando 500 mil pesos”, sostuvo.

Según describió, algunos profesionales comenzaron a realizar trabajos de reparto, manejar vehículos o buscar otras actividades para complementar sus ingresos.

“Muchos otros profesionales están sosteniendo porque han puesto sus vehículos y hacen Uber, algunos otros los vi haciendo repartos para alguna rotisería”, relató.

Schneider vinculó esta situación con la crisis de la industria fueguina. Explicó que muchos ingenieros que anteriormente trabajaban en fábricas y, paralelamente, dictaban clases en la universidad, perdieron sus empleos industriales y quedaron dependiendo únicamente de sus cargos docentes.

El problema, según planteó, no se limita a Tierra del Fuego. La falta de oportunidades para profesionales altamente calificados también dificulta que puedan trasladarse a otras provincias.

“Las fábricas, las pymes y las grandes empresas que necesitaban de los ingenieros químicos, de los ingenieros en electromecánica, de los ingenieros, tampoco tienen trabajo”, sostuvo.

El docente advirtió además que quienes tienen mayor formación son, paradójicamente, quienes cuentan con mayores posibilidades de emigrar.

“Los que tienen la oportunidad de irse del país con un trabajo seguro son los que tienen doctorados, posdoctorados, trabajos de investigación de recontra avanzada”, explicó.

En ese sentido, alertó sobre la pérdida de capital humano formado durante años por el Estado argentino y el impacto que esto puede tener en el futuro del sistema científico y universitario.

 

“Quizás el año que viene las universidades no comiencen las clases”

 

Schneider fue contundente al describir el escenario que podría presentarse si continúa el deterioro presupuestario.

“Estamos en el límite, en un límite que quizás, si esto sigue así, el año que viene las universidades no comiencen las clases”, advirtió.

Para el docente, el problema se agravaría si al incumplimiento acumulado se suma una nueva reducción presupuestaria durante 2027.

“Si encima de esto que se adeuda desde hace 340 días se suma una reducción presupuestaria, ¿cómo vamos a funcionar?”, planteó.

También defendió el papel de la universidad pública como herramienta de movilidad social y recordó su propia experiencia como hijo de un trabajador.

“La universidad nos ha dado la posibilidad de la movilidad social. Ahora se ve un camino truncado”, sostuvo.

 

Críticas al discurso contra las universidades

 

Schneider también cuestionó las acusaciones de adoctrinamiento dentro de las universidades y consideró que se trata de una mirada que desconoce la diversidad de posiciones políticas e ideológicas que conviven en las instituciones.

“La universidad es una institución democrática, entonces cada uno dice lo que piensa”, afirmó.

En ese sentido, rechazó la idea de que exista un pensamiento único dentro de las casas de altos estudios y destacó que la formación universitaria implica justamente la discusión y el análisis de distintas perspectivas.

También cuestionó la idea de que las universidades representan un gasto excesivo para el Estado y señaló que el problema presupuestario afecta cuestiones básicas de funcionamiento.

“No solamente son los salarios de los docentes, son los laboratorios, todos los insumos que se utilizan, la luz, el gas, el trabajo de limpieza”, enumeró.

 

La marcha universitaria y un reclamo que puede sumar otros sectores

 

Schneider anticipó además la participación en la Marcha Federal Universitaria prevista para el 15 de octubre y consideró que la movilización podría convertirse en un punto de encuentro para otros reclamos sociales.

“Puede oficiar como catalizador de otro montón de reclamos”, sostuvo.

Mencionó entre ellos la situación de las personas con discapacidad, la pérdida de empleos, los conflictos vinculados con la tierra, la soberanía, la caída del consumo, el freno de las paritarias, la inflación, la pérdida de puestos laborales, las deudas con las provincias, el deterioro de la obra pública y el desmantelamiento de organismos nacionales.

También hizo referencia a la situación de los residentes médicos, quienes, según indicó, están percibiendo ingresos que considera insuficientes para el nivel de responsabilidad y las extensas jornadas que cumplen.

Para Schneider, el conflicto universitario forma parte de una crisis social más amplia.

“El problema de la universidad es un emergente de los problemas que están sucediendo en toda nuestra sociedad. Estamos en una situación muy, pero muy grave”, afirmó.

 

“El problema no es solamente Milei, sino qué va a pasar después”

 

En el tramo final de la entrevista, Schneider planteó una preocupación que, según dijo, excede el actual gobierno: las consecuencias que quedarán después de la actual etapa política.

“Para mí el problema a esta altura ya no es Milei, sino qué va a pasar después de Milei”, sostuvo.

El docente consideró que la reconstrucción del país demandará un esfuerzo muy importante debido a la pérdida de profesionales, el endeudamiento, la paralización de proyectos, el deterioro del sistema productivo y la situación de los recursos estratégicos.

“Yo sé que esto va a terminar. Ahora lo que me preocupa es qué pasa el día después. Y sobre todo por los jóvenes”, afirmó.

Finalmente, Schneider llamó a recuperar los espacios de diálogo y organización social frente a la creciente polarización.

“Tenemos que volver a hablar entre nosotros. Dejar un rato el aparato, charlar, ser empáticos, conocer la vida del otro, volver a organizarnos desde lo más mínimo a lo más macro”, expresó.

Y cerró con una definición que sintetizó su mirada sobre el momento actual: “Terminar con el individualismo y empezar a pensar que nadie se salva solo”.