por Redacción Del Pueblo
El conflicto generado alrededor de la intervención del Puerto de Ushuaia volvió a exponer diferencias dentro de la estructura de ATE en Tierra del Fuego. En este caso, el secretario de Finanzas de ATE Seccional Río Grande, Carlos Margalot, salió públicamente a cuestionar la reunión que el secretario general del gremio en la provincia, Carlos Córdoba, mantuvo con representantes vinculados a la intervención portuaria y dirigentes relacionados con La Libertad Avanza.
En diálogo con La Mañana del Pueblo, Margalot explicó que había escuchado la entrevista realizada previamente a Córdoba y decidió responder a varios de los planteos realizados por el dirigente gremial.
Uno de los principales cuestionamientos estuvo dirigido a la decisión de reunirse con representantes del espacio libertario. Margalot sostuvo que la conducción nacional de ATE mantiene una posición de confrontación con las políticas del Gobierno nacional y que, en consecuencia, no comparte que dirigentes del sindicato mantengan negociaciones con representantes de ese sector.
“Una de las cosas que tenemos desde ATE a nivel nacional es no negociar con libertarios”, afirmó durante la entrevista.
El dirigente vinculó esta postura con las definiciones expresadas públicamente por el secretario general nacional de ATE, Rodolfo Aguiar, y con las movilizaciones que el gremio viene realizando contra las políticas implementadas por la administración nacional.
Para Margalot, la diferencia no pasa solamente por la realización de una reunión, sino por la orientación política que, según entiende, debe tener la organización gremial frente al Gobierno nacional.
Margalot también respondió a una de las expresiones atribuidas a Córdoba, quien había planteado la necesidad de reunirse con los distintos sectores involucrados en el conflicto para buscar una solución para los trabajadores.
Frente a esa postura, el dirigente de ATE Río Grande sostuvo que no necesariamente corresponde reunirse con todos los actores políticos.
“No te podés juntar con todos”, afirmó, al explicar que, desde su perspectiva, existe una línea política definida por la conducción nacional del gremio.
En ese sentido, sostuvo que ATE Río Grande mantiene una posición crítica hacia las políticas del Gobierno nacional y enumeró distintas medidas y debates en los que, según su mirada, el gremio debería mantener una postura de oposición.
Margalot cuestionó particularmente la participación de dirigentes y legisladores vinculados a La Libertad Avanza en las conversaciones sobre el futuro del Puerto de Ushuaia.
A partir de allí, reclamó que las reuniones que mantenga Córdoba sean presentadas como decisiones de ATE Ushuaia y no como posiciones que involucren a toda la estructura gremial.
“Cada vez que se junte, que lo haga de manera ATE Ushuaia y que no nos nombre a nosotros”, sostuvo.
El segundo eje de la entrevista estuvo relacionado con los trabajadores afectados por la intervención del Puerto de Ushuaia.
Margalot cuestionó que la discusión se centre principalmente en cómo reincorporar a los trabajadores sin abordar, al mismo tiempo, cuál será el futuro institucional del puerto.
Según planteó, la situación de los empleados no puede analizarse de manera separada de la discusión sobre quién administra el puerto y bajo qué condiciones.
En particular, cuestionó que los trabajadores puedan regresar a sus puestos bajo la administración del interventor, a quien responsabilizó por haber desplazado a los empleados cuando se produjo la intervención.
“¿Con qué condiciones van a volver a laburar?”, preguntó durante la entrevista.
El dirigente sostuvo que, desde su perspectiva, la alternativa debería ser avanzar hacia la restitución del puerto a la órbita provincial.
Margalot señaló además que actualmente el Gobierno provincial afrontaría el pago de salarios y cobertura de los trabajadores y planteó que podría extenderse ese esquema por un período adicional mientras se resuelve la situación institucional.
“Firmaría otro convenio por un año más y el año que viene yo pienso que es muy obvio que el puerto tiene que volver a las arcas de la provincia”, afirmó.
Durante la entrevista, Margalot fue particularmente crítico respecto de la forma en que se produjo la intervención del Puerto de Ushuaia.
Sostuvo que el proceso se llevó adelante de manera unilateral y cuestionó el desplazamiento de los trabajadores.
“La intervención está mal hecha”, afirmó, al reiterar que, desde su perspectiva, el puerto debería volver a estar bajo administración provincial.
El dirigente también cuestionó los argumentos utilizados para justificar la intervención y se refirió a la discusión vinculada con el supuesto desvío de fondos.
En este punto, sostuvo que si existieron irregularidades en la administración anterior, deberían ser determinadas por la Justicia, pero cuestionó que la intervención nacional pueda presentarse como una solución definitiva al problema.
“Si se trabajó mal, si los fondos parece que se giraron en otro lugar que no era para el funcionamiento del puerto, está la Justicia y la Justicia lo verá”, manifestó.
Al mismo tiempo, planteó interrogantes sobre el destino de los recursos generados actualmente por la actividad portuaria y sostuvo que, desde su perspectiva, tampoco existiría una diferencia sustancial respecto de la situación que se cuestionaba anteriormente.
Margalot sostuvo que uno de los argumentos utilizados para cuestionar la administración anterior estuvo relacionado con el manejo de los recursos.
Sin embargo, planteó que actualmente debería analizarse qué ocurre con los fondos generados por el puerto y cuál es su destino.
“Lo que son los fondos del puerto no son girados al puerto, no son para la operatividad del puerto”, afirmó.
A partir de esa afirmación, cuestionó lo que considera una contradicción entre los argumentos utilizados para justificar la intervención y la administración posterior.
“¿Cuál es la diferencia?”, preguntó durante la entrevista.
Estas afirmaciones forman parte de la interpretación expresada por Margalot durante la entrevista y se inscriben en una disputa política y gremial más amplia sobre la administración del puerto.
La entrevista también dejó expuestas diferencias entre las distintas conducciones de ATE en la provincia.
Margalot afirmó que existe un distanciamiento entre su sector y Córdoba y sostuvo que varias de las decisiones adoptadas por el dirigente en Ushuaia no son consensuadas con la conducción de ATE Río Grande.
En particular, aseguró que una representante de ATE vinculada a los trabajadores del puerto manifestó que no había sido informada ni invitada a la reunión cuestionada.
“Es una reunión unilateral que la hizo Carlos sin consentimiento de nadie”, afirmó Margalot.
A partir de ese episodio, insistió en que las decisiones adoptadas por Córdoba no deberían presentarse como posiciones compartidas por toda la organización.
El dirigente remarcó que, desde su perspectiva, existe una diferencia entre las líneas de acción de ATE Río Grande y ATE Ushuaia.
Margalot también respondió a las referencias personales realizadas por Córdoba durante la entrevista anterior.
El secretario de Finanzas de ATE Río Grande reivindicó su participación durante los últimos años en las negociaciones paritarias con el Gobierno provincial y el Municipio de Río Grande.
“Carlos Margalot es el que hace más de siete años hace las paritarias en Gobierno y Municipio”, señaló.
El dirigente sostuvo que buena parte de los acuerdos salariales alcanzados durante ese período fueron producto de esas negociaciones y cuestionó que Córdoba haya puesto en duda su actuación.
También respondió a una referencia sobre el cuidado del bolsillo de los trabajadores y sostuvo que, desde su perspectiva, defender los intereses de los empleados implica discutir tanto las condiciones laborales como el futuro institucional del puerto.
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la posición frente al Gobierno de Javier Milei.
Margalot sostuvo que ATE Río Grande adhiere a la línea de la conducción nacional del sindicato y recordó las movilizaciones encabezadas por Rodolfo Aguiar contra las políticas del Ejecutivo.
En ese marco, cuestionó que dirigentes gremiales mantengan reuniones con legisladores o representantes que apoyan al Gobierno nacional.
También enumeró distintos temas sobre los cuales, según su interpretación, Córdoba debería haber expresado una posición pública más crítica.
Entre ellos mencionó el subsidio al gas, las discusiones vinculadas con los convenios colectivos de trabajo y distintas medidas relacionadas con trabajadores, jubilados, docentes y personas con discapacidad.
“Nunca lo vi hablar en contra del Gobierno Nacional”, afirmó Margalot respecto de Córdoba.
De esta manera, el conflicto por el Puerto de Ushuaia aparece vinculado a una diferencia política y gremial de mayor alcance respecto de cómo debe posicionarse ATE frente al Gobierno nacional y sus representantes.
Más allá de las diferencias entre dirigentes gremiales, Margalot insistió durante toda la entrevista en que el eje de la discusión debería ser el futuro del Puerto de Ushuaia.
Para el dirigente, no alcanza con buscar una solución laboral para los trabajadores si no se resuelve previamente la situación institucional del puerto.
Su postura es que el establecimiento debe volver a la órbita provincial y que los trabajadores deberían recuperar sus puestos dentro de un esquema de administración provincial.
“Los trabajadores tienen que volver en un ámbito de los que estaban laburando, junto con un presidente, todo como corresponde a nivel provincial”, expresó.
En este sentido, cuestionó que el regreso de los trabajadores se produzca bajo el esquema actual de intervención.
La entrevista volvió a poner en primer plano un conflicto que involucra a trabajadores portuarios, autoridades provinciales, funcionarios nacionales, representantes gremiales y dirigentes políticos.
Mientras desde algunos sectores se plantea la necesidad de encontrar mecanismos que permitan resolver la situación laboral de los trabajadores, desde ATE Río Grande, a través de Margalot, se sostiene que cualquier solución debería contemplar también la restitución del puerto a la Provincia.
Al mismo tiempo, las diferencias entre Margalot y Córdoba muestran una disputa interna respecto de la estrategia gremial y de los vínculos que ATE debe mantener con los distintos sectores políticos.
Margalot dejó en claro que continuará haciendo públicas sus diferencias con Córdoba y que no considera que las reuniones mantenidas por el dirigente con representantes libertarios representen la posición de ATE Río Grande.
“Cada vez que haga algo, un movimiento en contra de los trabajadores o en contra de lo que es la política que tenemos nosotros a nivel nacional, obviamente voy a salir a darle”, afirmó sobre el final de la entrevista.
De esta manera, la discusión por el futuro del Puerto de Ushuaia no sólo continúa atravesada por el conflicto entre la administración nacional y la Provincia, sino que también expone diferencias dentro del movimiento sindical sobre cuál debe ser la estrategia para defender a los trabajadores afectados por la intervención.