por Redacción Del Pueblo
El presidente de la departamental Río Grande del Partido Justicialista, Héctor “Moncho” Garay, trazó un panorama sobre el presente del peronismo fueguino y los desafíos que deberá afrontar el espacio político en el camino hacia las elecciones de 2027. En una entrevista con FM Del Pueblo, el dirigente destacó el crecimiento de las afiliaciones, defendió la necesidad de recuperar la militancia territorial y sostuvo que el partido debe construir una propuesta de gobierno concreta antes de comenzar a discutir nombres propios.
Las declaraciones se produjeron luego del acto realizado el jueves 8 de octubre en Río Grande para conmemorar el natalicio de Juan Domingo Perón, una actividad que reunió a militantes y referentes del justicialismo en una jornada que, según explicó Garay, tuvo como objetivo homenajear al fundador del movimiento y fortalecer los vínculos entre los distintos sectores del espacio.
En un escenario marcado por el debate sobre las futuras candidaturas provinciales y municipales, Garay buscó poner el foco en la organización partidaria, la elaboración de propuestas y la necesidad de ofrecer una respuesta política frente a las consecuencias económicas y sociales de las medidas impulsadas por el presidente Javier Milei.
El dirigente fue contundente al señalar que el adversario electoral del justicialismo debe identificarse con las políticas del Gobierno nacional y no con disputas personales. Al mismo tiempo, reconoció que el peronismo debe revisar sus propios errores, recuperar la iniciativa en la comunicación política y volver a establecer un vínculo cotidiano con los vecinos.
Uno de los datos más relevantes que aportó Garay durante la entrevista fue el crecimiento de la campaña de afiliación que impulsa el Partido Justicialista en Tierra del Fuego. El presidente de la departamental Río Grande aseguró que el espacio ya superó ampliamente las 5.000 nuevas afiliaciones y anticipó que espera contar con un primer balance más preciso para el próximo 17 de octubre.
“Sé que hemos superado ampliamente, pero ampliamente los 5.000 afiliados”, afirmó, aunque aclaró que todavía no dispone de una cifra definitiva que le permita informar el total exacto de incorporaciones.
El dirigente explicó que la campaña continúa activa y que la militancia trabaja diariamente para sumar nuevos afiliados. En ese sentido, consideró que la respuesta obtenida constituye una señal política que debe ser analizada en el contexto nacional, particularmente frente al descontento de distintos sectores de la sociedad con las medidas económicas adoptadas por la administración de Milei.
Para Garay, la afiliación no representa únicamente un trámite administrativo ni una adhesión formal al partido. También implica asumir una responsabilidad política y construir una relación de pertenencia entre los ciudadanos y una organización que debe estar preparada para responder a sus demandas.
El presidente de la departamental sostuvo que cada nueva incorporación representa una expectativa que el partido tiene la obligación de atender. Por eso, insistió en que el crecimiento de las afiliaciones debe ir acompañado de una mayor participación, de espacios de discusión y de propuestas que permitan transformar ese respaldo en una construcción política concreta.
La campaña, según indicó, constituye uno de los primeros pasos para definir la dimensión que puede alcanzar el proyecto justicialista en la provincia y evaluar su capacidad para recuperar protagonismo frente al escenario electoral de 2027.
Garay también consideró que el acercamiento de nuevos afiliados refleja la búsqueda de una alternativa política por parte de ciudadanos que, en otro momento, respaldaron opciones diferentes.
Durante la entrevista, Garay se refirió a las personas que comenzaron a acercarse al peronismo después de haber acompañado otras expresiones políticas, incluso a quienes respaldaron el proyecto electoral que llevó a Javier Milei a la Presidencia.
Según relató, en los últimos meses recibió consultas y llamados de ciudadanos que manifestaron su intención de incorporarse al justicialismo. Algunos de ellos, explicó, reconocieron abiertamente que habían depositado sus expectativas en el actual Gobierno nacional y que el resultado no fue el que imaginaban.
“Me han dicho directamente: ‘Me equivoqué, pensé que esta era una opción, no pensamos nunca que iba a ser así’”, contó.
Garay sostuvo que esas expresiones aparecen en personas de distintas edades y trayectorias políticas, incluidos ciudadanos que anteriormente se identificaban con otras corrientes del peronismo o que se habían distanciado del espacio durante los últimos años.
En su análisis, el fenómeno no debe interpretarse únicamente como un regreso de antiguos militantes, sino también como una oportunidad para recuperar la confianza de sectores sociales que buscan respuestas frente al deterioro de sus condiciones de vida.
El dirigente señaló que algunos ciudadanos se acercan de manera silenciosa, solicitan una ficha de afiliación y expresan su voluntad de volver a participar sin necesidad de hacer pública su decisión.
A partir de esas experiencias, consideró que el Partido Justicialista debe estar preparado para recibir a quienes quieran sumarse, pero también debe demostrar que aprendió de los errores cometidos y que tiene una propuesta capaz de responder a los problemas actuales.
En ese sentido, remarcó que el crecimiento partidario no puede sostenerse solamente en el rechazo al Gobierno nacional. A su entender, el peronismo necesita demostrar qué alternativas está dispuesto a impulsar y cómo piensa resolver las dificultades que atraviesan los trabajadores, las familias y los sectores productivos.
Garay definió con claridad cuál considera que debe ser el eje central de la confrontación política de cara a las próximas elecciones.
“Nuestro contrincante electoral son las políticas que lleva adelante Javier Milei”, sostuvo, al remarcar que el debate debe centrarse en las decisiones del Gobierno nacional y en sus consecuencias para la sociedad.
El dirigente cuestionó el rumbo económico de la administración libertaria y rechazó que las dificultades actuales puedan explicarse exclusivamente por la situación heredada de gestiones anteriores.
A su entender, el peronismo debe construir una alternativa superadora, con una propuesta que permita discutir el modelo de país y de provincia que se pretende desarrollar.
En ese marco, insistió en que el objetivo no debe limitarse a confrontar discursivamente con el oficialismo nacional, sino que debe traducirse en políticas concretas que puedan ser explicadas a la ciudadanía.
Garay consideró que existe una responsabilidad particular del justicialismo fueguino frente a las consecuencias que las medidas nacionales tienen sobre la industria, el empleo y el consumo en la provincia.
También planteó que el partido debe recuperar la capacidad de comunicar sus propuestas y explicar de qué manera un proyecto político diferente podría atender las necesidades de la población.
El dirigente sostuvo que la discusión electoral de 2027 estará atravesada por la situación económica y social, por lo que el peronismo deberá llegar a esa instancia con respuestas definidas y no solamente con cuestionamientos a la gestión de Milei.
Al analizar la realidad de Río Grande, Garay puso especial énfasis en el impacto de la retracción industrial sobre el conjunto de la economía local.
El presidente de la departamental del PJ describió un escenario en el que la reducción de la actividad fabril repercute directamente en el empleo y, a partir de allí, en el comercio y el consumo.
“La falta de trabajo a través de la baja de la industria hizo que la cadena se quiebre en un punto”, explicó.
Para el dirigente, la situación no afecta exclusivamente a quienes pierden sus puestos laborales dentro de las fábricas. También perjudica a los comerciantes, a los pequeños emprendimientos y a todos aquellos sectores que dependen del movimiento económico generado por la actividad industrial.
Garay señaló que la disminución del empleo reduce la cantidad de consumidores y profundiza las dificultades de los negocios que necesitan de una demanda sostenida para mantener sus niveles de actividad.
En ese contexto, aportó otro dato que consideró ilustrativo de la situación: según indicó durante la entrevista, el volumen de mercadería de consumo que ingresaba por el depósito fiscal se habría reducido aproximadamente un 50% respecto de años anteriores.
El dirigente mencionó que esa caída alcanza incluso a productos alimenticios y la interpretó como una señal de la pérdida de capacidad de consumo de la población.
La descripción apunta a una problemática que atraviesa distintas actividades económicas de Río Grande y que, según su planteo, requiere una respuesta que contemple la relación entre producción, empleo, ingresos y demanda interna.
Garay advirtió que las dificultades de quienes no consiguen trabajo se combinan con las de aquellos que conservan su empleo, pero no logran cubrir sus necesidades cotidianas con sus ingresos.
“Hay que explicarle al vecino que se preocupa cada día, sabiendo que no tiene trabajo, que el que tiene trabajo no llega”, expresó.
Para el referente justicialista, esa realidad debe ocupar un lugar prioritario en la agenda política, especialmente en una provincia donde la actividad industrial tiene un peso determinante sobre la generación de empleo y el movimiento comercial.
Garay vinculó la situación económica de Tierra del Fuego con la discusión sobre el modelo productivo nacional y la necesidad de sostener la industria.
El dirigente consideró que el deterioro de la actividad fabril en la provincia representa una preocupación que excede las fronteras fueguinas, aunque advirtió que sus consecuencias se sienten con particular intensidad en Río Grande.
En su planteo, la defensa de la producción nacional debe formar parte de cualquier proyecto político que aspire a gobernar la provincia.
También relacionó esa discusión con la soberanía, al sostener que la situación de la industria fueguina obliga a debatir qué lugar ocupa Tierra del Fuego dentro de las prioridades nacionales.
Garay afirmó que el justicialismo debe asumir la responsabilidad de elaborar propuestas que contemplen las particularidades económicas, productivas y estratégicas del territorio.
En ese sentido, consideró que el debate no puede limitarse a los indicadores económicos generales, sino que debe incorporar el impacto concreto de las políticas nacionales sobre los trabajadores, las empresas y las comunidades fueguinas.
La defensa del empleo industrial, la recuperación del consumo y el fortalecimiento de la producción aparecen así entre los temas que el dirigente considera centrales para la plataforma electoral que prepara el partido.
Uno de los conceptos que Garay reiteró durante la entrevista fue que el Partido Justicialista debe tener definido su proyecto político antes de presentar a quienes competirán por los distintos cargos.
Según explicó, un equipo de trabajo integrado por técnicos y referentes de distintas áreas viene elaborando una propuesta programática desde hace aproximadamente siete meses.
El dirigente indicó que las reuniones se realizan de manera semanal y que el objetivo es construir una plataforma que permita establecer cuáles serán las principales políticas que impulsará el justicialismo en caso de acceder al gobierno.
“Es el proyecto del Partido Justicialista”, remarcó.
Garay sostuvo que sería un error comenzar por las candidaturas sin haber definido previamente qué propuesta se pretende ofrecer a la sociedad.
A su entender, la plataforma debe ser una construcción colectiva, capaz de reunir las distintas miradas del espacio y traducirlas en un programa de gobierno que contemple las necesidades de Tierra del Fuego.
El referente justicialista estimó que el trabajo podría estar concluido a comienzos de 2027 y aseguró que la elaboración del proyecto constituye una directiva dentro de la estrategia partidaria.
La intención es que el programa esté listo antes de cualquier lanzamiento de candidatos, para que la discusión electoral se desarrolle a partir de objetivos compartidos y de una orientación política definida.
Este planteo busca establecer un orden de prioridades dentro del peronismo fueguino: primero, acordar qué políticas impulsar; después, resolver quiénes serán las personas encargadas de representarlas.
Para Garay, esa metodología también puede contribuir a ordenar las diferencias internas y evitar que las disputas por los cargos desplacen la discusión sobre las necesidades de la población.
En relación con el escenario electoral de 2027, Garay expresó su respaldo al presidente provincial del Partido Justicialista e intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, a quien consideró el mejor candidato del espacio para disputar la Gobernación.
“Estamos totalmente convencidos de que es el mejor candidato a gobernador de la provincia”, afirmó.
No obstante, aclaró que la definición de una candidatura debe formar parte de una construcción política y partidaria, y no surgir de una decisión aislada.
Garay recordó que Vuoto planteó la posibilidad de convocar a una interna y sostuvo que el partido deberá transitar los mecanismos correspondientes para resolver las candidaturas.
En su mirada, la prioridad actual pasa por fortalecer la organización, avanzar con la plataforma electoral y generar consensos entre los distintos sectores del peronismo.
El dirigente no descartó que puedan surgir diferentes postulaciones y consideró que las diferencias deben canalizarse a través de los mecanismos democráticos del partido.
En ese sentido, planteó que la discusión sobre los nombres debe estar subordinada a la construcción de un proyecto político común.
La posición de Garay combina un respaldo explícito a Vuoto con la defensa de una instancia de participación partidaria para definir las candidaturas. De esa manera, dejó abierta la posibilidad de una interna, al tiempo que remarcó la necesidad de llegar a esa instancia con una propuesta programática consolidada.
Otro de los temas abordados fue la relación entre el Partido Justicialista y Provincia Grande, espacio que tiene entre sus principales referentes al intendente de Río Grande, Martín Pérez.
Consultado sobre la posibilidad de que Pérez impulse una candidatura a gobernador, Garay señaló que el justicialismo respeta las decisiones políticas de Provincia Grande, aunque recordó las diferencias que existieron entre ambos espacios durante las últimas elecciones nacionales.
El dirigente consideró que aquellas decisiones tuvieron consecuencias en la estrategia electoral del peronismo y en su representación institucional.
Sin embargo, evitó presentar las diferencias como una ruptura irreversible y defendió la convivencia entre quienes integran los distintos sectores.
Durante la entrevista, destacó que referentes de Provincia Grande estuvieron presentes en el acto por el natalicio de Perón y sostuvo que ese tipo de encuentros demuestra que es posible compartir espacios políticos y comunitarios aun cuando existan diferencias sobre las estrategias electorales.
“Convivimos en la misma ciudad, convivimos en la misma comunidad y el peronismo abraza absolutamente a todos”, expresó.
Garay también señaló que existen personas que continúan afiliadas al Partido Justicialista mientras participan políticamente en Provincia Grande, una situación que, según su interpretación, refleja los vínculos que persisten entre ambos espacios.
A su entender, las diferencias deben discutirse abiertamente y no convertirse en un obstáculo permanente para construir acuerdos.
El dirigente planteó que el peronismo debe estar dispuesto a dialogar con distintos sectores y que la unidad requiere voluntad política, respeto por las diferencias y capacidad para alcanzar objetivos compartidos.
Al mismo tiempo, defendió el papel del Partido Justicialista como una estructura central para organizar la propuesta peronista en la provincia.
En ese marco, insistió en que el espacio debe contar con un programa propio y una identidad definida, sin que eso implique cerrar las puertas al diálogo con otras expresiones políticas.
Garay también se refirió a las tensiones internas del peronismo fueguino y a las diferencias que existen entre dirigentes y sectores que mantienen distintas posiciones frente al escenario electoral.
El presidente de la departamental Río Grande sostuvo que las discusiones son parte de la vida política, pero advirtió que deben desarrollarse sin perder de vista la responsabilidad de construir una alternativa de gobierno.
En ese sentido, defendió la posibilidad de resolver las diferencias mediante una interna, siempre que exista una voluntad real de respetar las reglas y aceptar los resultados.
El dirigente consideró que la unidad no significa que todos deban pensar de la misma manera, sino que debe existir un compromiso común para avanzar en un proyecto político.
También señaló que el diálogo debe mantenerse incluso con quienes sostienen posiciones diferentes, porque la construcción de una propuesta de gobierno requiere escuchar distintas miradas y encontrar puntos de coincidencia.
Garay reivindicó la identidad del Partido Justicialista y planteó que el peronismo debe recuperar su capacidad de organización para enfrentar los desafíos que se presentan en Tierra del Fuego.
A su entender, la discusión interna debe estar acompañada por una estrategia que permita ampliar la participación, sumar nuevos afiliados y fortalecer la presencia territorial.
La meta, sostuvo, es evitar que las diferencias personales o las disputas por las candidaturas terminen debilitando la posibilidad de ofrecer una alternativa frente a las políticas nacionales.
Garay dedicó una parte importante de la entrevista a analizar cómo cambió la militancia política durante las últimas décadas y qué herramientas necesita el peronismo para recuperar presencia en la sociedad.
El dirigente recordó sus primeros años de participación política en Río Grande, cuando acompañaba a su madre en las actividades territoriales y en los espacios de organización barrial.
Esa experiencia, explicó, marcó una forma de entender la militancia que considera necesario preservar: caminar los barrios, conversar con los vecinos y conocer de primera mano sus necesidades.
Garay sostuvo que las redes sociales se convirtieron en una herramienta indispensable para la comunicación política, pero advirtió que no pueden reemplazar el trabajo presencial.
“Yo no dejo de tener ese contacto”, señaló al referirse a su relación cotidiana con los vecinos y a las actividades que realizan distintos militantes del partido.
En su análisis, existe una diferencia entre quienes participan exclusivamente mediante las redes sociales y quienes se involucran en actividades territoriales, reuniones y encuentros comunitarios.
El dirigente consideró que el justicialismo debe combinar ambas modalidades y utilizar las plataformas digitales para difundir sus propuestas, sin abandonar la tarea de escuchar y acompañar a la población.
También mencionó que el partido trabaja en la preparación de una casa partidaria en Río Grande, donde se proyecta desarrollar actividades, encuentros y charlas para promover la participación.
La intención, según explicó, es generar espacios que permitan a los afiliados y a los vecinos acercarse, expresar sus inquietudes y formar parte de la discusión política.
Para Garay, la militancia territorial resulta fundamental para elaborar un programa de gobierno que responda a problemas reales y no se limite a diagnósticos generales.
El presidente de la departamental Río Grande reconoció que el peronismo tuvo dificultades para adaptarse a las transformaciones de la comunicación política y consideró que esa situación influyó en los últimos procesos electorales.
Garay sostuvo que las redes sociales se convirtieron en un terreno decisivo para instalar discursos, construir identidades políticas y llegar a sectores de la población que anteriormente se informaban mediante otros canales.
En ese contexto, afirmó que el peronismo no logró desarrollar a tiempo una estrategia suficientemente sólida para disputar ese espacio.
“Las redes sociales las han dejado con una batalla a medio; nos ganaron la batalla en las redes sociales”, expresó al evaluar las dificultades de su espacio en ese terreno.
El dirigente consideró que la comunicación digital tuvo un papel importante en la construcción del escenario político nacional y en el ascenso de Milei.
Por eso, planteó que el justicialismo debe revisar sus estrategias de comunicación, fortalecer la presencia de sus militantes en las plataformas y encontrar nuevas formas de transmitir sus ideas.
Sin embargo, insistió en que el trabajo digital debe acompañar y no sustituir la actividad territorial.
En su visión, la recuperación política del peronismo requiere volver a escuchar a los vecinos, conocer las problemáticas de cada barrio y desarrollar respuestas que puedan comunicarse de manera clara.
Garay también destacó que la militancia debe ser capaz de explicar las propuestas del partido y de establecer un diálogo con quienes no comparten sus posiciones.
La disputa en las redes sociales, según su planteo, debe formar parte de una estrategia más amplia de reconstrucción política, con presencia en el territorio y un programa que permita diferenciar al justicialismo de sus adversarios.
En el tramo final de la entrevista, Garay fue consultado sobre la autocrítica dentro del peronismo, tanto por las divisiones internas en Tierra del Fuego como por las decisiones adoptadas durante las últimas gestiones nacionales.
El dirigente reconoció que hubo errores y que es necesario analizarlos para evitar que vuelvan a repetirse. Sin embargo, advirtió que la revisión del pasado puede convertirse en un obstáculo si no permite avanzar hacia nuevas propuestas.
“Nosotros asumimos nuestros errores”, sostuvo.
Garay consideró que la autocrítica debe servir para identificar qué decisiones no dieron resultado, comprender las razones de esos errores y construir una alternativa política con capacidad de responder a las demandas actuales.
En ese sentido, planteó que el peronismo no puede permanecer indefinidamente discutiendo sus fallas anteriores, porque esa dinámica corre el riesgo de desplazar el trabajo necesario para elaborar propuestas.
“Quedarte en la autocrítica no te permite construir”, afirmó.
El dirigente sostuvo que el partido debe reconocer los desaciertos, pero también recuperar la capacidad de proyectar políticas para el futuro.
En su análisis, el desafío consiste en encontrar un equilibrio entre la revisión de las experiencias anteriores y la necesidad de organizar una propuesta que vuelva a generar expectativas en la ciudadanía.
Garay también destacó el papel de la conducción provincial del partido en ese proceso y señaló que, desde su perspectiva, existe un ejercicio permanente de revisión de las decisiones políticas.
La autocrítica, según su planteo, debe traducirse en cambios concretos en la forma de organizarse, comunicarse y relacionarse con la sociedad.
Las declaraciones de Héctor “Moncho” Garay dejan planteado el rumbo que la departamental Río Grande del Partido Justicialista busca impulsar en la etapa previa a las elecciones de 2027.
El dirigente destacó el crecimiento de las afiliaciones, defendió la necesidad de fortalecer la militancia territorial y sostuvo que el partido debe recuperar iniciativa en las redes sociales para disputar el escenario político nacional y provincial.
También puso el foco en la situación económica de Río Grande, con especial preocupación por la caída de la industria, la pérdida de puestos de trabajo y la reducción del consumo, factores que considera centrales para elaborar una propuesta de gobierno.
En el plano partidario, respaldó a Walter Vuoto como posible candidato a gobernador, aunque insistió en que las definiciones electorales deben estar precedidas por la construcción de una plataforma común.
Respecto de Provincia Grande, planteó que las diferencias políticas no deben impedir el diálogo y la convivencia entre dirigentes y militantes que comparten una historia dentro del peronismo.
Finalmente, Garay sostuvo que el justicialismo debe aprender de sus errores, superar las divisiones y presentar una alternativa concreta frente al Gobierno nacional.
La consigna que atravesó toda la entrevista fue que el peronismo necesita dejar de concentrar sus esfuerzos exclusivamente en las candidaturas y comenzar por definir qué propone para Tierra del Fuego.
Con una campaña de afiliación en marcha y un equipo trabajando en la plataforma electoral, el partido busca llegar a 2027 con una propuesta propia, centrada en el empleo, la industria nacional, la soberanía y las necesidades cotidianas de los fueguinos.