por MARIANO VIAÑA
La historia de Tierra del Fuego está estrechamente vinculada con el poblamiento, la afirmación de la soberanía argentina, las actividades productivas y las políticas destinadas a compensar las dificultades geográficas y económicas de la región. Bajo esa perspectiva, Mariano Robert Viaña presentó un trabajo que recorre la evolución del territorio desde sus primeros asentamientos hasta los desafíos actuales, con especial atención a la promoción económica y al crecimiento de su población.
El documento, fechado el 11 de octubre de 2026, reúne antecedentes históricos, datos censales, recuerdos personales y propuestas para el futuro. Su planteo central sostiene que el desarrollo fueguino debe comprenderse a partir de la relación entre las condiciones particulares del territorio, las decisiones del Estado y la capacidad de generar oportunidades de trabajo y arraigo.
De los pueblos originarios a la organización institucional
El recorrido histórico comienza con el reconocimiento de los pueblos selk’nam, haush, yámanas y kawésqar, habitantes originarios del archipiélago cuyas formas de vida fueron profundamente afectadas por la colonización, la violencia y las enfermedades.
Posteriormente, el trabajo aborda la consolidación de los asentamientos europeos y la organización de la presencia argentina en el extremo sur. Entre los antecedentes destacados figuran la instalación de la Subprefectura argentina en Ushuaia, el 12 de octubre de 1884, y la creación de la Gobernación de Tierra del Fuego mediante la Ley 1.532, durante la presidencia de Julio Argentino Roca.
Viaña también recupera el papel de la navegación y de los vínculos regionales, particularmente con Punta Arenas, como factores determinantes para el abastecimiento, las comunicaciones y el desarrollo de los primeros asentamientos permanentes.
La organización institucional, sin embargo, no garantizaba por sí misma la permanencia de la población. Para consolidar las comunidades era necesario generar actividades económicas capaces de sostener a las familias, promover inversiones y desarrollar infraestructura.
La ganadería y el nacimiento de los centros poblados
La expansión de la ganadería ovina tuvo un papel central en el poblamiento rural de la Isla Grande. Los establecimientos productivos incorporaron trabajadores, impulsaron las comunicaciones y establecieron vínculos comerciales con otros puntos de la Patagonia y el sur de Chile.
El autor recupera una extensa nómina de estancias y pobladores vinculados con la formación de la estructura rural fueguina, incluyendo familias de distintos orígenes que participaron en el desarrollo de la actividad agropecuaria.
En paralelo, Ushuaia y Río Grande consolidaron perfiles diferentes. La capital fueguina se desarrolló alrededor de la administración, la navegación y la actividad penitenciaria, mientras que el norte de la isla encontró en la ganadería, el procesamiento de la producción y el transporte algunos de los principales motores de su crecimiento.
La creación de la Colonia Agrícola de Río Grande, en 1921, acompañó la organización de un núcleo urbano que posteriormente adquiriría una importancia creciente dentro de la estructura económica provincial.
La presencia naval, los hidrocarburos y las primeras medidas de promoción
Durante las décadas de 1940 y 1950 se produjo una nueva transformación. La presencia naval, las obras públicas y la explotación de hidrocarburos ampliaron las fuentes de empleo y contribuyeron a sostener el poblamiento.
El cierre del presidio de Ushuaia en 1947 obligó a buscar nuevas actividades para la economía local. La creación de la Base Naval de Ushuaia en 1950 y el crecimiento de las funciones administrativas y de servicios formaron parte de esa transición.
En el norte, la actividad petrolera incorporó nuevas necesidades de infraestructura, transporte, energía y mano de obra especializada.
En ese contexto también aparecieron instrumentos destinados a atender las dificultades de abastecimiento y los mayores costos de las regiones australes. El trabajo menciona las franquicias aduaneras establecidas en 1945 y los sucesivos cambios institucionales y económicos que precedieron a la creación de un régimen específico para Tierra del Fuego.
La Ley 19.640 y el crecimiento de la población
Uno de los ejes principales del documento es la sanción de la Ley 19.640, el 16 de mayo de 1972, que estableció un régimen especial fiscal y aduanero para Tierra del Fuego.
Viaña, quien se desempeñó como ministro de Economía del Territorio entre 1970 y 1972, aporta su testimonio sobre las gestiones realizadas ante el Gobierno nacional para recuperar un régimen de promoción adecuado a las condiciones fueguinas.
En su relato, destaca la participación de las municipalidades, las entidades económicas y sociales, los pobladores y la Armada Argentina. También reconoce especialmente el aporte del entonces director de Impuestos, José Sorteix, a quien atribuye un papel fundamental en la elaboración de la propuesta que dio forma al régimen.
El autor subraya la importancia de distinguir el Área Aduanera Especial, correspondiente a la parte argentina de la Isla Grande, del Área Franca, aplicable al territorio comprendido por el régimen fuera de esa isla.
La promoción económica constituyó un factor relevante en la transformación posterior de Tierra del Fuego. La radicación industrial generó empleo, atrajo migraciones internas y favoreció el crecimiento del comercio, la construcción, el transporte y los servicios.
Las cifras censales reunidas en el trabajo permiten dimensionar ese cambio. La población pasó de 13.560 habitantes en 1970 a 27.463 en 1980 y 69.369 en 1991. En 2001 se registraron 101.079 habitantes, en 2010 fueron 127.205 y el Censo 2022 contabilizó definitivamente 185.732 habitantes en la provincia.
De acuerdo con la serie utilizada por Viaña, la población se multiplicó aproximadamente por 13,7 entre 1970 y 2022. El crecimiento refleja una transformación profunda de la escala demográfica y de las necesidades de infraestructura, vivienda, educación, salud y servicios.
El autor aclara que las cifras históricas deben interpretarse considerando las diferencias de cobertura entre las series estadísticas, especialmente en los censos de 1970 y 1980, cuyos totales pueden incluir población antártica.
Los desafíos de una economía que necesita diversificarse
A pesar de los resultados alcanzados, Viaña advierte que el crecimiento demográfico y la expansión industrial también generaron nuevas dependencias económicas y exigencias de infraestructura.
Una economía concentrada en pocas actividades puede quedar expuesta a los cambios tecnológicos, las variaciones del consumo y las decisiones regulatorias. Por eso, considera necesario ampliar las bases productivas y fortalecer las oportunidades de empleo estable.
Entre las iniciativas que propone estudiar se encuentran la producción agropecuaria y alimentaria, la actividad frigorífica, la pesca, la acuicultura, la industria forestal, las viviendas prefabricadas con insumos regionales y una mayor transformación local de los hidrocarburos.
También plantea desarrollar los servicios tecnológicos, la formación profesional, el turismo rural y nuevas inversiones vinculadas con la logística y el comercio.
La infraestructura ocupa un lugar central en esta propuesta. Viaña señala la necesidad de avanzar con la pavimentación de los tramos pendientes de la Ruta Nacional 3, mejorar las rutas provinciales y estudiar la construcción de un puerto sobre el Atlántico en Río Grande, en articulación con las capacidades portuarias y logísticas de Ushuaia.
Asimismo, incluye la Base Naval Integrada y los servicios vinculados con la actividad antártica entre los componentes de una estrategia destinada a ampliar la proyección austral de la provincia.
El documento propone evaluar cada iniciativa según su financiamiento, su demanda potencial, su capacidad para generar valor agregado y los beneficios concretos que pueda aportar a la comunidad.
Un Mercado Común Austral y el diálogo regional
Otro de los planteos de Viaña es avanzar gradualmente hacia un Mercado Común Austral que vincule a Tierra del Fuego, Santa Cruz y el sur de Chile, además de explorar posibilidades de acercamiento con los pobladores de las Islas Malvinas.
La propuesta contempla estudiar oportunidades de cooperación empresarial en transporte aéreo y marítimo, producción de alimentos, actividad frigorífica, turismo y logística.
El autor considera que las condiciones insulares compartidas permiten identificar problemas comunes relacionados con el abastecimiento, los costos de transporte y las comunicaciones. En ese sentido, sostiene que los intercambios culturales, educativos, deportivos y económicos pueden contribuir a mejorar las relaciones humanas.
La iniciativa se plantea desde el reconocimiento de la posición argentina sobre la soberanía de las Islas Malvinas y la necesidad de avanzar por medios pacíficos, sin confundir esa cuestión con el régimen jurídico específico que rige la actividad antártica.
La igualdad real como fundamento del desarrollo fueguino
En las conclusiones, Viaña sostiene que el desarrollo de Tierra del Fuego debe apoyarse en el principio de igualdad real y no solamente formal.
El planteo parte de las condiciones particulares de la provincia: la insularidad, la distancia respecto de los principales centros de consumo, el clima, los costos logísticos y la escala de su mercado.
Desde esa perspectiva, considera que la aplicación de medidas idénticas a todas las regiones no siempre permite alcanzar las mismas oportunidades. Por eso, vincula la promoción económica con la necesidad de generar condiciones efectivas para vivir, trabajar, producir y acceder a los servicios.
El autor encuentra un fundamento constitucional para esa mirada en el artículo 75, inciso 19, de la Constitución Nacional, que encomienda al Congreso promover el crecimiento armónico de la Nación, el poblamiento y las políticas diferenciadas destinadas a equilibrar el desarrollo de provincias y regiones.
También remarca la necesidad de evaluar los instrumentos de promoción según sus resultados en materia de empleo, inversión, arraigo, diversificación productiva y bienestar, así como por sus costos y la distribución de sus beneficios.
En su interpretación, la historia de Tierra del Fuego está ligada a la afirmación de la soberanía argentina en el extremo austral. Por eso, entiende que el desarrollo provincial debe contribuir también a fortalecer las capacidades nacionales en materia de comunicaciones, abastecimiento, investigación científica y logística antártica.
Una memoria que busca proyectarse hacia el futuro
Viaña cierra su trabajo con un reconocimiento a quienes colaboraron en la recuperación de testimonios y recuerdos sobre los primeros años de la vida rural fueguina. Entre ellos menciona a Adrián Goodall, descendiente de Tomás Bridges; Carlos Pastoriza, hijo de Camilo Pastoriza; y «Chicho» Tomas, hijo de Elías Tomas.
Radicado en Tierra del Fuego desde hace más de seis décadas y expresidente de la Asociación Rural de Tierra del Fuego, el autor considera que conservar esas experiencias permite transmitir a las nuevas generaciones el esfuerzo de quienes contribuyeron a construir la comunidad.
La reflexión final reúne el sentido histórico y económico de todo el documento: sostener una población arraigada, generar oportunidades y garantizar que las particularidades geográficas no se conviertan en un obstáculo permanente para el desarrollo.
Para Viaña, la promoción económica debe permitir que los fueguinos encuentren en su propia tierra las condiciones necesarias para construir su futuro, al mismo tiempo que Tierra del Fuego fortalece su aporte al conjunto de la Nación y a la proyección argentina en el Atlántico Sur y la Antártida.
Mariano Robert Viaña
Trabajo: “Tierra del Fuego: historia, población y promoción económica. Evolución del poblamiento y del desarrollo austral”. 11 de octubre de 2026.