El papa León XIV, de 71 años, fue diagnosticado con adenocarcinoma pulmonar, un tipo de cáncer de pulmón, luego de someterse a una intervención quirúrgica en el hospital Agostino Gemelli de Roma. La operación permitió extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho, donde se encontraba la lesión detectada previamente.
Según los reportes difundidos este martes 13 de octubre, la cirugía se desarrolló sin complicaciones y el pontífice recuperó la conciencia con normalidad. El procedimiento confirmó la sospecha médica que había motivado la intervención.
El nódulo pulmonar había sido detectado durante controles médicos y, de acuerdo con la información difundida antes de la operación, se encontraba localizado. Sin embargo, todavía se aguardan resultados complementarios para determinar con precisión la extensión de la enfermedad y establecer si será necesario realizar tratamientos adicionales.
Seguimiento médico y suspensión de actividades
Tras la intervención, León XIV permanece internado para su recuperación y observación médica. El Vaticano suspendió sus audiencias públicas hasta el 20 de octubre, con el objetivo de facilitar el reposo y el seguimiento de su evolución.
Por el momento, no se ha confirmado oficialmente un tratamiento posterior a la cirugía. La evaluación de los ganglios linfáticos y los estudios complementarios serán determinantes para definir los próximos pasos.
La situación también genera interrogantes sobre la agenda internacional del pontífice, que tiene previsto realizar una visita a Sudamérica en noviembre. La realización del viaje dependerá de su recuperación y de las recomendaciones del equipo médico.
¿Qué es el adenocarcinoma pulmonar?
El adenocarcinoma es uno de los tipos más frecuentes de cáncer de pulmón. Se origina en células glandulares del tejido pulmonar y puede presentarse tanto en personas fumadoras como en quienes nunca fumaron.
El pronóstico depende de distintos factores, entre ellos el tamaño y la ubicación del tumor, la posible afectación de los ganglios linfáticos y la existencia o no de diseminación a otras partes del organismo.
En el caso de León XIV, la lesión había sido identificada antes de la cirugía y la intervención permitió retirar la zona afectada. No obstante, hasta que se conozcan los resultados médicos completos, no es posible establecer con certeza el pronóstico definitivo.
La salud del pontífice se convirtió así en una cuestión de atención internacional, mientras la Santa Sede continúa el seguimiento de su recuperación en Roma.