La crisis laboral continúa profundizándose en la Argentina y tiene un impacto especialmente fuerte en Tierra del Fuego. De acuerdo con los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), la provincia registró una caída interanual del 12,6% del empleo asalariado privado registrado a julio de 2026, el mayor retroceso entre las 24 jurisdicciones del país.
El dato vuelve a poner en evidencia la delicada situación del mercado laboral fueguino, atravesado por las dificultades de la industria, la pérdida de puestos de trabajo y la incertidumbre sobre la continuidad de la actividad productiva. Detrás de las estadísticas se encuentran trabajadores y familias que enfrentan mayores dificultades para sostener sus ingresos en un contexto de deterioro económico.
A nivel nacional, el empleo asalariado registrado del sector privado acumuló 14 meses consecutivos de caída. Solamente en julio se perdieron 12.716 puestos de trabajo respecto de junio, lo que representó una disminución mensual del 0,2%.
En el acumulado del año, la destrucción de empleo privado alcanzó los 134.034 puestos, equivalente a una contracción del 2,2%. La tendencia refleja las dificultades de distintos sectores de la economía para sostener sus plantillas y generar nuevas oportunidades laborales.
Tierra del Fuego, la provincia más afectada
La comparación interanual correspondiente a julio muestra un escenario preocupante para las economías provinciales: 21 de las 24 jurisdicciones registraron caídas del empleo asalariado privado.
Tierra del Fuego encabezó el listado con una contracción del 12,6%, seguida por Misiones, con una baja del 6%; Corrientes, con el 5,6%; Formosa, con el 5,2%; y Santa Cruz, con el 4,9%.
El resultado fueguino se destaca incluso dentro de la Patagonia, una región que presenta comportamientos económicos dispares. Mientras Neuquén registró un crecimiento interanual del empleo privado del 6,4% y Río Negro avanzó un 4,8%, Tierra del Fuego y Santa Cruz experimentaron fuertes retrocesos.
La diferencia entre las provincias evidencia que la crisis laboral no afecta de la misma manera a todas las economías regionales. En Tierra del Fuego, la caída adquiere especial relevancia por el peso de la industria manufacturera y la dependencia de numerosas actividades comerciales y de servicios respecto del movimiento económico generado por el sector productivo.
La industria, la construcción y el comercio, entre los sectores más golpeados
La pérdida de puestos de trabajo se extendió a buena parte de las actividades económicas. En julio, ocho ramas redujeron sus plantillas, mientras que tres registraron aumentos y otras tres permanecieron estables.
La construcción encabezó las bajas mensuales, con una caída del 0,6%. Le siguieron la intermediación financiera, con el 0,4%, y la industria manufacturera, el comercio, el transporte y los hoteles y restaurantes, con retrocesos del 0,3% en cada sector.
Las cifras interanuales también reflejan el deterioro de actividades que tienen una participación importante en la generación de empleo. La intermediación financiera registró una caída del 4,8%, la industria manufacturera retrocedió un 4,4%, el comercio perdió un 3,4% y el transporte y las comunicaciones disminuyeron un 2,4%.
En Tierra del Fuego, el retroceso industrial constituye un factor central para comprender la magnitud de la caída del empleo. La pérdida de actividad en las fábricas y las dificultades que atraviesa el sector impactan sobre los puestos directos, pero también sobre proveedores, comercios y trabajadores vinculados indirectamente a la producción.
El empleo privado no logra recuperarse
Aunque el relevamiento señaló que durante agosto el empleo privado formal se mantuvo estable en los principales aglomerados urbanos por segundo mes consecutivo, el dato no representa una recuperación significativa del mercado laboral.
La falta de creación de puestos respondió principalmente al bajo nivel de contrataciones. Es decir, la estabilidad registrada en esos centros urbanos no estuvo acompañada por una expansión suficiente de las oportunidades laborales.
El panorama nacional también mostró una reducción del empleo público. Frente a julio de 2025, el sector registró una pérdida de 22.681 puestos, equivalente a una caída del 0,7%, pese a que durante el año se había observado una recuperación parcial de 4.723 empleos, un incremento del 0,1%.
En el trabajo en casas particulares, en cambio, se contabilizaron 2.159 puestos adicionales, una suba del 0,5%, luego de la caída mensual registrada en junio.
Por otra parte, el monotributo sumó 58.778 inscriptos en el último año, con un crecimiento del 2,7%, y agregó otros 1.432 durante julio. Sin embargo, el aumento de las inscripciones no implica necesariamente que se trate de nuevos empleos equivalentes a los puestos asalariados registrados que se perdieron.
Los salarios muestran una recuperación desigual
El informe también reflejó una mejora mensual de las remuneraciones reales. En agosto, el salario promedio del empleo privado registrado aumentó un 1,3% respecto del mes anterior, en términos desestacionalizados, mientras que los salarios de los principales convenios colectivos avanzaron un 0,9%.
Sin embargo, la evolución de los ingresos presenta diferencias importantes entre sectores y no alcanza para revertir las pérdidas acumuladas por una parte de los trabajadores desde noviembre de 2023.
En agosto, el salario promedio real del empleo privado registrado se ubicó un 1,2% por encima del nivel de noviembre de 2023. En cambio, el salario medio negociado en los principales convenios colectivos permaneció un 6,9% por debajo de aquella referencia.
Las diferencias entre actividades son significativas. Entre noviembre de 2023 y agosto de 2026, los salarios reales del sector gráfico aumentaron un 13,2%, mientras que los de entidades deportivas crecieron un 15%. Gastronomía y hoteles, así como farmacias, registraron mejoras del 11%.
En el extremo opuesto, los trabajadores textiles acumularon una pérdida del 32% de su poder adquisitivo. En comercio, la caída alcanzó el 18%; en transporte de pasajeros, el 13%; y entre los encargados de edificios, el 12,1%.
Otras actividades relevantes, como sanidad, metalurgia, alimentación y construcción, también registraron retrocesos salariales reales de entre el 5% y el 9%.
En cuanto a las remuneraciones nominales, el salario bruto promedio de julio se ubicó en $2.256.861, con un incremento interanual del 29,3%. La mediana salarial fue de $1.689.227, un 28,2% superior a la registrada en el mismo mes del año anterior.
Menos empresas y dificultades para generar trabajo
La contracción del empleo se produce, además, en un escenario de reducción del entramado empresarial. Durante el primer trimestre de 2026, la cantidad de empresas con personal ocupado disminuyó en algo más de 4.000 firmas, equivalente a una caída del 0,7%.
En ese período, la reducción tuvo un impacto relativamente limitado sobre el empleo asalariado formal privado: se perdieron poco más de 800 puestos de trabajo.
El resultado fue diferente al observado durante el tercer y cuarto trimestre de 2025, cuando una disminución de empresas de magnitud similar estuvo asociada a la pérdida de alrededor de 9.400 empleos.
Según la Secretaría de Trabajo, la diferencia estuvo vinculada con el tamaño de las empresas que abrieron y cerraron sus operaciones. Durante el primer trimestre de 2026, las nuevas firmas generaron más puestos de trabajo que en el período anterior, mientras que las compañías que dejaron de operar tenían plantillas más reducidas.
De todos modos, la disminución del número de empresas con empleo constituye otra señal de las dificultades que enfrenta la actividad económica para sostener y ampliar su capacidad de contratación.
Con Tierra del Fuego a la cabeza de las caídas provinciales, los datos vuelven a poner el foco sobre la situación laboral de la isla. La pérdida de empleo registrado, el retroceso de sectores industriales y las diferencias en la recuperación salarial configuran un escenario complejo para los trabajadores fueguinos, en un contexto nacional en el que la generación de nuevos puestos formales continúa sin mostrar una recuperación sostenida.