19/10/2026 - Edición Nº613

Provinciales

ECONOMIA

Luis Schreiber: “Cada vez estamos más endeudados y los costos nos están matando”

09:52 | En diálogo con FM del Pueblo, el referente de los almaceneros de Río Grande, Luis Schreiber, advirtió sobre la caída del consumo, el endeudamiento de las familias y el aumento de los costos que golpean a los pequeños comercios. “Se vende únicamente lo más barato, y se vende menos”, señaló, y alertó que los comerciantes tienen cada vez menos margen para sostener sus negocios frente al incremento de las tarifas, el combustible y los gastos de funcionamiento. “Nos van a quedar muy pocos de pie”, lamentó.


por Redacción Del Pueblo


La crisis económica se siente cada vez con más fuerza en los almacenes de Río Grande, donde la caída del poder adquisitivo modifica los hábitos de consumo y profundiza las dificultades para sostener la actividad comercial. Así lo expresó Luis Schreiber, referente de los almaceneros de la ciudad, durante una entrevista con FM del Pueblo, en la que describió un escenario de retracción de las ventas, aumento de los costos y creciente endeudamiento, tanto de las familias como de los comerciantes.

Schreiber explicó que la realidad de los hogares se observa directamente en el mostrador de los negocios de barrio. Aunque los consumidores buscan alternativas más económicas para realizar sus compras, esa sustitución no alcanza para sostener los niveles de venta anteriores. Las familias compran productos de menor precio, reducen las cantidades y dejan de llevar mercadería que antes formaba parte de sus compras habituales.

“Se vende únicamente lo más barato, y se vende menos. Ya los kilos que se vendían no se venden”, sostuvo, al describir la situación que atraviesa el sector.

Para el comerciante, la caída del consumo está vinculada con una combinación de factores que golpean de manera simultánea a los hogares: el desempleo, la pérdida del poder adquisitivo, el aumento de los servicios y las dificultades para afrontar las obligaciones mensuales. En ese contexto, señaló que el dinero destinado a la alimentación se reduce porque una parte cada vez mayor de los ingresos debe utilizarse para pagar las facturas.

“La energía está consumiendo el sueldo, tanto la luz como el gas y el agua. Se lleva gran parte del sueldo, cosa que otros años no sucedía”, afirmó.

 

Familias que regresan a la casa de sus padres

 

Uno de los aspectos más preocupantes que describió Schreiber es el impacto social de la crisis sobre la organización de las familias. Según señaló, ya no se trata solamente de jóvenes que habían comenzado a vivir solos y que, ante la imposibilidad de sostener un alquiler y los gastos cotidianos, debieron regresar a la casa de sus padres.

El referente de los almaceneros aseguró que también observa situaciones en las que familias completas vuelven a convivir con sus progenitores para afrontar los gastos de la vida diaria.

“En muchos casos ha vuelto el matrimonio completo a la casa de los padres, la mujer con el marido y con los dos hijos. Eso se está viendo cada vez más”, advirtió.

Para Schreiber, estas situaciones permiten dimensionar el deterioro económico más allá de los indicadores y las estadísticas. La imposibilidad de sostener una vivienda propia, afrontar los servicios y garantizar las compras básicas expone las dificultades que atraviesan numerosos hogares.

 

El fiado y el endeudamiento también golpean a los almaceneros

 

La falta de dinero disponible también se refleja en las formas de pago. Schreiber reconoció que muchos comerciantes mantienen una relación de años con sus clientes y procuran ayudarlos cuando llegan los últimos días del mes sin recursos suficientes.

Sin embargo, advirtió que esa asistencia tiene límites, porque los propios almaceneros enfrentan dificultades para pagar a sus proveedores y sostener el funcionamiento de sus negocios.

“Uno tiene clientes desde hace muchos años y, cuando se les pone difícil los últimos días del mes, por supuesto que los ayuda. Pero nosotros también estamos con las espaldas muy flacas”, explicó.

El comerciante señaló que la cadena de endeudamiento termina afectando a todos los eslabones: las familias no pueden pagar sus compras, los negocios acumulan compromisos con los mayoristas y los proveedores también encuentran dificultades para sostener sus operaciones.

En ese marco, mencionó que los créditos bancarios tampoco representan una salida sencilla. Según sostuvo, las tasas de interés y los requisitos exigidos dificultan el acceso a financiamiento conveniente, mientras que asumir una deuda en las actuales condiciones puede terminar agravando el problema.

La necesidad de comprar alimentos para los hijos, incluso cuando no se dispone del dinero suficiente, lleva a muchas personas a recurrir al crédito o a otras formas de financiamiento. Para Schreiber, esa situación refleja hasta qué punto los ingresos perdieron capacidad para cubrir las necesidades cotidianas.

 

De las primeras marcas a las alternativas más económicas

 

Otro de los cambios que observa el sector es el reemplazo generalizado de productos de primeras marcas por opciones de menor precio. El proceso alcanza a gaseosas, galletitas, fideos y distintos artículos de consumo habitual.

“En todo. Empezar por las gaseosas y seguir por todo. Fideos, galletitas, todo. Tenés que buscar una alternativa más barata para que la gente pueda llevar”, relató.

No obstante, Schreiber aclaró que vender productos más económicos tampoco garantiza una mejora para el comerciante. Aunque el consumidor puede acceder a una mercadería de menor precio, el margen que queda para afrontar los gastos del negocio continúa siendo insuficiente.

Como ejemplo, explicó que si un producto que costaba 1.000 pesos puede reemplazarse por otro de 600, la alternativa permite ofrecer un precio más accesible. Pero esa diferencia no resuelve el problema de fondo cuando los costos de funcionamiento siguen aumentando.

“Lo vas a poder vender y quizás puedas vender más, pero lo que te queda a vos para resolver tus problemas de energía, cuando tenés que pagar tus costos, no te queda nada. Los costos nos están matando”, enfatizó.

 

El aumento de los servicios y el combustible, otra carga para los comercios

 

Schreiber también puso el foco en el costo de mantener abierto un almacén. A las dificultades para vender se suman las facturas de electricidad y gas, además del combustible necesario para trasladarse y buscar mercadería.

Según manifestó durante la entrevista, los incrementos acumulados en esos rubros modificaron por completo la estructura de gastos de los pequeños comerciantes. En ese sentido, mencionó aumentos que, de acuerdo con su estimación, superaron el 1.000% en la electricidad y el gas, y alcanzaron el 4.000% en los combustibles durante los últimos tres años.

El comerciante sostuvo que estos costos tienen un efecto directo sobre la rentabilidad, especialmente en negocios que trabajan con márgenes reducidos y que necesitan reponer mercadería de manera permanente.

También advirtió que los almacenes cuentan con menos recursos para enfrentar imprevistos. La rotura de una heladera, por ejemplo, puede representar un golpe económico difícil de absorber y comprometer el resultado de todo un mes de trabajo.

“Cada vez tenemos más vacíos los depósitos, cada vez trabajamos con menos mercadería y tenemos que restringir al máximo los gastos”, describió.

Como muestra de esa necesidad de ahorrar, contó que comenzó a apagar durante la noche algunas heladeras destinadas a bebidas, una práctica que antes no necesitaba implementar.

 

La preocupación por el futuro de los pequeños comercios

 

Al ser consultado sobre las posibilidades de que la situación cambie, Schreiber expresó su preocupación por el rumbo económico y consideró que el escenario actual está condicionado por las próximas elecciones. También cuestionó las expectativas vinculadas con la llegada de inversiones y manifestó que, desde su perspectiva, los anuncios no se tradujeron hasta el momento en mejoras concretas para los sectores que atraviesan dificultades.

Durante la entrevista, además, planteó sus objeciones al modelo económico nacional y a las políticas de venta o concesión de recursos e infraestructura. En ese marco, utilizó el ejemplo de Grecia para advertir sobre los riesgos que, a su entender, puede implicar un proceso de endeudamiento acompañado por la transferencia de activos estratégicos.

Sus críticas también alcanzaron a los gobernadores y su relación con el Gobierno nacional. Schreiber consideró que existe una falta de confrontación frente a determinadas medidas y cuestionó que algunas decisiones se justifiquen en nombre de las necesidades de las provincias, mientras, según su interpretación, terminan perjudicando a la población.

Se trata de una mirada crítica expresada por el comerciante, quien vinculó la situación de los almacenes con el deterioro de la actividad económica, la pérdida de empleos y las dificultades de la industria.

 

Advertencia por los embargos y las dificultades para sostener la actividad

 

Otro de los puntos que mencionó fue la rapidez con la que, según su experiencia, pueden avanzar algunos procedimientos de cobro de deudas y embargos. Schreiber afirmó que actualmente existen situaciones en las que las intimaciones se producen por medios digitales y los procedimientos avanzan en plazos que considera demasiado breves.

También cuestionó los costos adicionales que pueden acumularse por multas, gestiones legales y honorarios, y relató que recibió información sobre alternativas bancarias para financiar indemnizaciones por despidos.

Sus declaraciones reflejan la preocupación por el endeudamiento en un contexto en el que las empresas y los comercios enfrentan dificultades para sostener sus estructuras, mientras numerosas familias pierden ingresos o deben reorganizar sus gastos para llegar a fin de mes.

 

“Nos van a quedar muy pocos de pie”

 

Sobre el cierre de la entrevista con FM del Pueblo, Schreiber volvió a advertir sobre las dificultades que atraviesa el comercio de cercanía y reclamó un cambio en las condiciones económicas para evitar que más negocios queden en el camino.

El referente señaló que los almaceneros deben reducir gastos, administrar cada vez más cuidadosamente sus compras y afrontar facturas que pesan de manera creciente sobre sus ingresos. A eso se suma la dificultad de mantener los equipos de refrigeración, reponer mercadería y continuar ofreciendo alternativas accesibles a sus clientes.

“En algún momento tiene que cambiar esto porque, la verdad, nos van a quedar muy pocos de pie”, fue la advertencia planteada durante la conversación.

El panorama que describió Schreiber muestra una doble presión sobre los comercios de barrio: por un lado, las familias tienen menos dinero para consumir y reducen sus compras; por otro, los negocios deben afrontar mayores costos operativos y sostener una relación de confianza con clientes que muchas veces necesitan comprar fiado.

La advertencia del almacenero pone en primer plano una realidad que se percibe en la vida cotidiana de Río Grande: cuando cae el consumo, se encarecen los servicios y aumenta el endeudamiento, la crisis deja de ser solamente un dato económico y se convierte en una dificultad concreta para llenar la heladera, mantener un hogar y sostener abierto un comercio.