por Redacción Del Pueblo
El exdiputado nacional Gastón Roma analizó los desafíos económicos, productivos y sociales que enfrenta Tierra del Fuego y planteó la necesidad de desarrollar políticas públicas que permitan anticiparse a los problemas del futuro. En diálogo con FM del Pueblo, explicó los objetivos de la Red Argentina de Estudios de Futuros, organización de la que será el primer representante fueguino, y cuestionó la falta de planificación estratégica tanto a nivel nacional como provincial y municipal.
Durante la entrevista con Rulo Quiroga, Roma también brindó detalles sobre un proyecto de producción de salmones en tierra que involucra a inversores rusos y árabes, cuyo desarrollo se encuentra en una etapa de evaluación de factibilidad, localización y requerimientos energéticos. La iniciativa busca abrir nuevas alternativas productivas en la provincia, aunque todavía debe resolver importantes desafíos técnicos y ambientales.
Roma explicó que la Red Argentina de Estudios de Futuros reúne a unos 180 profesionales con formación de posgrado en prospectiva estratégica, anticipación y gobernanza anticipatoria. Se trata de una disciplina que permite construir escenarios posibles, identificar riesgos y definir acciones presentes para afrontar los desafíos de las próximas décadas.
El exlegislador detalló que realizó una especialización en Argentina, una maestría en Chile y distintos cursos de posgrado en España, México y la Universidad de Buenos Aires. Su incorporación a la red contempla, además, funciones vinculadas con la articulación con los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Según sostuvo, Argentina quedó retrasada en comparación con otros países de la región, donde ya se desarrollaron escenarios de planificación con horizonte al año 2050.
“Argentina está un poco atrasada, porque casi todos los países ya han desarrollado, a través de los gobiernos y los expertos en estudios de futuro, sus escenarios 2050”, señaló, al mencionar los avances de Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, Perú y Brasil.
Para Roma, una de las principales dificultades del país es la falta de consensos entre los distintos sectores políticos y sociales. “Nos cuesta mucho articular y ponernos de acuerdo en compartir visiones de cosas en común”, afirmó.
En ese sentido, consideró que la planificación estratégica no debe limitarse a una gestión de gobierno, sino que requiere acuerdos sostenidos que permitan establecer objetivos comunes para las próximas décadas.
El exdiputado explicó que uno de los objetivos de la red es impulsar una ley que permita crear un observatorio nacional de estudios de futuro y establecer mecanismos de planificación estratégica dentro del Estado.
La propuesta contempla que los organismos públicos puedan utilizar investigaciones internacionales para anticipar transformaciones económicas, tecnológicas, ambientales y sociales, y adaptar sus políticas a las necesidades de cada territorio.
Roma indicó que también deberían desarrollarse herramientas de anticipación legislativa en el Congreso, las legislaturas provinciales y los concejos deliberantes, con el propósito de que las leyes y las decisiones públicas contemplen los escenarios futuros.
Como ejemplo, mencionó el impacto que puede tener la inteligencia artificial sobre el empleo y la necesidad de comenzar a diseñar políticas para absorber los puestos de trabajo que podrían desaparecer en determinadas actividades administrativas y de servicios.
También se refirió a los efectos del cambio climático, las posibles pandemias, la crisis habitacional, el acceso a la salud y los desafíos educativos vinculados con el uso de los celulares y las nuevas tecnologías.
“Si nosotros queremos que en los próximos 10 años Río Grande tenga trabajo, hoy tenemos que hacer un montón de cosas”, advirtió.
Para explicar la importancia de actuar con anticipación, utilizó el ejemplo de la forestación urbana: si una ciudad quiere contar con árboles adultos dentro de 20 años, debe comenzar a plantarlos en el presente.
“Los estudios nos dicen qué tendríamos que hacer hoy para que en los próximos años Río Grande esté mejor”, resumió.
Consultado sobre la posibilidad de implementar políticas de largo plazo en el actual contexto político y económico, Roma consideró que las dificultades argentinas no pueden atribuirse exclusivamente a una administración nacional, sino que responden también a una cultura política enfocada en el corto plazo.
“La práctica cultural de los argentinos es del corto plazo. Toda la dirigencia política está mirando las próximas elecciones y no hace nada a largo plazo, salvo que esté obligada a hacerlo”, sostuvo.
En su análisis, los cambios de gobierno no alcanzan para resolver problemas estructurales si no existe un acuerdo básico sobre el rumbo que debe seguir el país en materia de salud, educación, empleo, vivienda, jubilaciones y sistema tributario.
“El país necesita que el presidente que venga, o este mismo presidente, asuma un rol diferente, que sería consensuar entre todos nosotros una política de país en todas las áreas”, afirmó.
Roma advirtió que muchos de los problemas argentinos son conocidos desde hace años, pero continúan sin respuestas suficientes. Para graficarlo, recurrió a la figura del “rinoceronte blanco”, utilizada en los estudios de futuro para describir situaciones cuyos riesgos son evidentes, aunque no se toman decisiones para enfrentarlos.
En esa categoría ubicó las dificultades del sistema previsional, la generación de empleo, la educación, el acceso a la vivienda y la presión tributaria sobre el sector privado.
A su entender, se trata de desafíos que exceden los plazos de una gestión presidencial y que requieren acuerdos políticos sostenidos.
Roma trasladó ese diagnóstico a la realidad fueguina y cuestionó la falta de una estrategia consensuada para diversificar la matriz productiva.
Sostuvo que la provincia mantiene una fuerte dependencia de decisiones nacionales vinculadas con el régimen de promoción industrial de la Ley 19.640, cuyas principales variables no están bajo el control directo de las autoridades fueguinas.
“Nosotros tenemos que consensuar una política que genere empleo”, afirmó, al considerar que los candidatos a concejales, intendentes, legisladores y gobernador deberían explicar concretamente cómo planean generar recursos y puestos de trabajo.
El exdiputado aseguró que viene planteando la necesidad de buscar alternativas productivas desde 2014, cuando, según recordó, ya advertía sobre los riesgos de depender de un esquema económico cuyas condiciones fundamentales se definen a nivel nacional.
En ese marco, cuestionó las políticas energéticas, habitacionales y laborales de la provincia, y sostuvo que la falta de planificación y de diversificación puede profundizar las dificultades económicas y sociales.
También expresó preocupación por las consecuencias demográficas de la crisis y afirmó que comienza a observar señales de que algunas personas podrían abandonar Tierra del Fuego ante la falta de perspectivas laborales.
“Si no consensuamos las cosas, no va a haber economía viable en Tierra del Fuego”, advirtió.
Para Roma, la discusión sobre el futuro provincial debe centrarse en dos cuestiones fundamentales: cómo generar recursos y cómo garantizar oportunidades de empleo para las próximas generaciones.
Durante la entrevista, Roma también confirmó que esta semana avanzará con gestiones vinculadas a un proyecto de producción de salmones en tierra, que cuenta con el interés de inversores rusos y de un grupo de capitales árabes.
El exdiputado indicó que viajará a Río Grande y posteriormente a la zona de San Pablo, donde se encuentra uno de los predios considerados para desarrollar la iniciativa. Allí se realizarán nuevas evaluaciones técnicas sobre los estudios preliminares y las condiciones necesarias para continuar con el proyecto.
Según explicó, la empresa rusa Inártica participa de las conversaciones y uno de sus técnicos viajará para revisar la información presentada hasta el momento. Además, se evalúa contratar una consultora para realizar los estudios de impacto ambiental correspondientes.
Roma aclaró que la iniciativa todavía enfrenta decisiones importantes y que la localización definitiva dependerá, entre otros factores, de la disponibilidad de agua adecuada, la infraestructura y el abastecimiento energético.
Uno de los terrenos considerados se encuentra en la estancia vinculada al legislador Jorge Lechman, en el área del río San Pablo. La zona había sido evaluada por la calidad del agua disponible, pero presenta dificultades relacionadas con la provisión de energía.
“Necesitamos como 30 megas”, precisó Roma, al explicar la magnitud de la demanda energética que requeriría el emprendimiento.
El dirigente señaló que Tolhuin no estaría en condiciones de suministrar por sí sola esa potencia y que, por ese motivo, también se analiza la posibilidad de trasladar el proyecto a una ubicación más cercana a Río Grande.
Sin embargo, esa alternativa tampoco está resuelta. La disponibilidad de agua de mar con condiciones adecuadas constituye otro factor determinante, ya que la toma debe ubicarse lejos de posibles fuentes de contaminación.
Roma explicó que la distancia entre el establecimiento y la infraestructura energética disponible puede incrementar considerablemente los costos, por lo que la definición del lugar requiere compatibilizar distintas variables técnicas y económicas.
“Yo no soy el que toma las definiciones. Yo solo trato de localizar inversores y llevarlos a Tierra del Fuego”, aclaró, al describir su función como gestor de las negociaciones.
El exdiputado sostuvo que el proyecto tiene una escala importante y que el interés de los inversores se ha mantenido a lo largo de los años, aunque remarcó que todavía deben determinarse las condiciones concretas para su ejecución.
Roma también cuestionó el proceso político que derivó en las restricciones a la salmonicultura en Tierra del Fuego y recordó que transcurrieron varios años hasta que se modificó el marco legal y se avanzó en su reglamentación.
A su entender, esa demora afectó las posibilidades de atraer inversiones y desarrollar una nueva actividad económica en la provincia.
El exdiputado sostuvo que la discusión sobre la salmonicultura estuvo atravesada por intereses diversos y planteó que, además de las preocupaciones ambientales, deben considerarse las implicancias económicas y geopolíticas del desarrollo productivo fueguino.
En ese contexto, mencionó la participación posterior de otros inversores y empresas interesados en alternativas vinculadas con la producción de salmónidos, aunque señaló que cada iniciativa presenta características y necesidades diferentes.
Sus declaraciones sobre posibles intereses externos detrás de la oposición a la actividad fueron planteadas como apreciaciones e indicios propios, sin que durante la entrevista se presentaran pruebas concretas que permitieran atribuir financiamiento o beneficios indebidos a personas determinadas.
Roma consideró que el escenario actual muestra una mayor disposición a escuchar propuestas que puedan generar empleo, en contraste con las dificultades que, según recordó, encontraron años atrás para conseguir reuniones con representantes institucionales.
No obstante, insistió en que el potencial de una inversión no debe confundirse con una decisión definitiva: el proyecto deberá superar las evaluaciones técnicas, ambientales, energéticas y económicas antes de avanzar.
El exdiputado manifestó su expectativa de que las próximas reuniones permitan acercar posiciones y determinar si existen condiciones para continuar con los estudios de factibilidad.
También invitó a conocer directamente a los representantes de la empresa para que puedan explicar sus objetivos y las características de la propuesta, sin depender exclusivamente de intermediarios.
La iniciativa se inscribe en un debate más amplio sobre el futuro económico de Tierra del Fuego, la necesidad de generar nuevas fuentes de empleo y la posibilidad de sumar actividades que complementen a la industria electrónica y a los sectores tradicionales.
Sin embargo, Roma dejó en claro que el avance del emprendimiento todavía depende de resolver cuestiones centrales, especialmente la localización y el abastecimiento de energía.
Tanto en el proyecto de salmonicultura como en su planteo sobre los estudios de futuro, el exdiputado insistió en una misma idea: las decisiones que se tomen hoy determinarán las oportunidades disponibles dentro de 10, 20 o 30 años.
Para Roma, Tierra del Fuego necesita abandonar la improvisación, ampliar sus alternativas productivas y establecer acuerdos que sobrevivan a los cambios de gobierno. De lo contrario, advirtió, la provincia corre el riesgo de profundizar sus problemas de empleo y perder población por la falta de oportunidades.