por Redacción Del Pueblo
El funcionario remarcó que actualmente el Municipio ofrece castraciones gratuitas, además de programas de vacunación, desparasitación y colocación de chips de identificación animal. Sin embargo, advirtió que una parte de la comunidad no aprovecha los servicios disponibles y que resulta necesario reforzar las obligaciones de quienes deciden tener una mascota.
“Nosotros proponemos, promovemos la castración obligatoria de las mascotas”, sostuvo Ferro, quien explicó que el proyecto fue trabajado con el área de Servicios Veterinarios, profesionales veterinarios y representantes de las asociaciones protectoras de animales de Río Grande.
Multas más elevadas para quienes no cumplan
Uno de los principales puntos de la iniciativa es elevar el piso de las sanciones por conductas irresponsables. Según detalló Ferro, actualmente determinadas infracciones tienen un mínimo de 300 unidades punitorias, mientras que la propuesta municipal plantea llevar ese piso a 1.000 unidades punitorias.
La modificación deberá ser analizada por el Concejo Deliberante, ya que la castración obligatoria todavía no está establecida como una exigencia general en los términos planteados por el Ejecutivo municipal.
No obstante, Ferro aclaró que el propósito no es incrementar la recaudación, sino generar cambios en el comportamiento de los propietarios. Por eso, el proyecto contempla que una persona infraccionada por no haber castrado a su mascota pueda dejar sin efecto el acta si, dentro de un plazo prudencial, realiza voluntariamente la intervención en el servicio gratuito municipal.
“No buscamos perseguir una recaudación, sino que buscamos corregir una conducta”, afirmó.
La propuesta también apunta a reforzar otras obligaciones vinculadas con la tenencia responsable, como evitar que los animales circulen sueltos, utilizar correa durante los paseos, colocar bozal cuando corresponda, recoger las heces en la vía pública y garantizar condiciones adecuadas de cuidado, alimentación y protección.
Riesgos sanitarios y problemas de convivencia
Ferro advirtió que la presencia de animales sueltos genera inconvenientes en los espacios públicos y puede representar riesgos para la salud. En ese sentido, explicó que el Municipio realiza tareas de seguimiento de enfermedades zoonóticas mediante la recolección de muestras en distintos sectores de la ciudad y su posterior análisis en un laboratorio.
El funcionario también señaló que las heces abandonadas en veredas y espacios comunes representan un problema de higiene y pueden contribuir a la transmisión de enfermedades. A esto se suman las situaciones vinculadas con perros mordedores, el abandono de animales y los conflictos entre vecinos.
“Río Grande es nuestro hogar y lo cuidamos entre todos”, expresó Ferro al explicar el enfoque del proyecto, que busca establecer responsabilidades compartidas para mejorar la convivencia en la ciudad.
En relación con los perros asilvestrados, aclaró que la problemática en la zona rural corresponde al Gobierno provincial, aunque aseguró que el Municipio colabora en las acciones vinculadas con esta situación.
Hay 800 turnos mensuales de castración, pero se utiliza la mitad
Otro de los datos destacados por el secretario fue la capacidad de atención del sistema municipal de castraciones. Según indicó, entre los dos quirófanos móviles y el quirófano permanente del área de Servicios Veterinarios, ubicado en el Parque Industrial, se dispone de aproximadamente 800 turnos mensuales.
Sin embargo, Ferro aseguró que se utiliza alrededor de la mitad de esa capacidad, por lo que consideró necesario que los vecinos aprovechen más el servicio gratuito que se financia con recursos municipales.
Además, confirmó que el Municipio está equipando el nuevo edificio de Servicios Veterinarios de la zona sur, ubicado en el barrio CAP. Las instalaciones contarán con caniles y quirófano, lo que permitirá ampliar la capacidad de atención.
El funcionario insistió en que la castración es una herramienta fundamental para evitar nacimientos no planificados y reducir la cantidad de animales sueltos, pero remarcó que el trabajo estatal debe estar acompañado por el compromiso de los propietarios.
El proyecto deberá debatirse en el Concejo Deliberante
La iniciativa municipal busca avanzar hacia un cambio cultural en la relación de los vecinos con sus mascotas, combinando servicios gratuitos, mayores controles y sanciones más severas para quienes incumplan sus responsabilidades.
Ahora, el proyecto deberá ser discutido en el Concejo Deliberante, donde se analizarán la obligatoriedad de las castraciones, el incremento de las unidades punitorias y las condiciones para dejar sin efecto las infracciones cuando los propietarios regularicen su situación.
Mientras tanto, el Municipio sostiene que cuenta con capacidad disponible para ampliar las castraciones y que el desafío será lograr una mayor participación de los vecinos para reducir la población animal sin control y mejorar la convivencia en Río Grande.